viernes, 22 de julio de 2011

Al final de la verdad, al final de la luz, al final del amor: ¿estás ahí?

Al final de la verdad, al final de la luz, al final del amor: ¿estás ahí?
Jesús Marín

Pánico – déjame buscarte. Mantente cerrado – tan cerrado. Obtengo mi fuerza a través de ti
Desaparece – todo este interminable dolor. Vuelve a mí. Vamos a regresar el tiempo. El pasado me llama – Te anhelo. Aún te amo – aún con todo lo que hiciste. Oh – no puedo ser consciente. De todas las cosas que haces. Déjame agarrarme de ti. Así como tú estás en mis recuerdos. Vuelve a mí
*Un Rezo para tu Corazón, de Lacrimosa*

Desde que tú no estás, el invierno ha llegado a infestarlo todo. Encuentro miles de hormigas muertas bajo las cobijas. No sabes la infinidad de veces que he tenido que mutar de piel, olvidar viejas heridas por nuevas que resurgen a la menor provocación. Ha crecido un impenetrable bosque de ortigas que van enredándose entre las comisuras de mis sombras. Y el desierto crece incontenible, arrasando olvidos y esperanzas, apenas si queda un pedazo de tierra fértil para imaginarte. Un isla donde soy único habitante, único guardián de tu altar. De tus ojos y la fragilidad de tu cintura.
Es un silencio oceánico el que me rodea, hiriente, autoritario, que no acepta explicación ni penitente. Las tardes se diluyen mirando desde la pequeñez de la nostalgia, diminuta ventana que enrarece lo que toca, lo convierte en inútil polvo de diamante. Y un lejano cello no deja de sonar dentro de mi cerebro. Es como si fuera un drama olvidado, fuera de tiempo y distancia. Sin dioses ni sangre derramada.
Recuerdo cosas que no son mías; nos pertenecen de cuando éramos uno solo ser, ángel y demonio, perdido entre las montañas de la ignorancia, con el sabor de nuestra sangre y el único olor de un sexo encendido. Desde entonces es la soledad mi destierro y el desamparo mi protector. Vuelve mi pequeña niña, mi ángel derrotado. Sangre de mi corazón, corazón de mi sangre. Vuelve con la tristeza como lágrimas, con tus pequeños senos ofreciéndome el cáliz de sus pezones, con tu herida bajo el vientre, abierta y luminosa. Arrópame con la tibieza de tus muslos. Hazme olvidar este páramo y esta pesadilla con la suavidad de tus labios, los secretos y los prohibidos. Los que solo yo he besado. Hazme renacer, devuélveme la inocencia con la savia de tu vientre.
Sabes, cada vez que duermo, sueño siempre lo mismo: tú y yo, caminando, tomados de la mano en un mundo devastado, en una ciudad destruida, transitando, trashumantes, bajo infinidad de puentes, una maraña de hilos que se interconectan, unos con otros , hasta perderse en inmensas telarañas -solo se escucha la música de ese cello que no acierto a descubrir de donde proviene- no hay palabra entre nosotros, no las necesitamos, nos basta el lenguaje de los ojos, el verbo convertido en sangre y olor; la fonética de nuestra piel. Y ante nosotros se abre una llanura, es una especie de mar muerto, miles de cadáveres de extraños seres, míticos engendros, algunos son de épocas remotas, imaginables a nuestra era, se pudren, se hacen polvo, se acumulan, cuentan sus historias, nos hablan de sus mitos, bajo el maternal cobijo de la luz de dos lunas, ¿te acuerdas niña, que había dos lunas cuando tú y yo nos descubrimos en un solo cuerpo, en una única alma? Hay infinidad de esqueletos, y por el tamaño creo que algunos son de ballenas, quiero creer eso. Quizá sean una metáfora esas terribles ruinas de lo hoy somos, ¿Ha visto algo más triste que el cadáver de un ángel pudriendo, lo único hermoso que le sobrevive son sus intangibles alas, su plumaje no pierde su brillo, su limpísima blancura sigue deslumbrando ante el embate de la muerte y el olvido? Creo que así es nuestro amor, mi pequeña y frágil niña. Hemos resistido tu muerte, mi crucifixión, las guerras, el desamparo, y seguimos juntos, inseparables. Lo cierto es nadie puede destruirnos cuando el destino ha sido escrito con sangre y desolación. Nuestro amor es más grande que la muerte, y esta más allá de Dios y la eternidad.
Aun cada noche, escucho tu llamado, tu voz me llega desde distancias inconmensurables, pero me sigues llamando, seguimos estando en sagrada comunión, no desesperes amor mío, estaremos juntos, como uno solo, como al principio de los tiempos, el-que-abre-camino pronto llegara, y con él, la libertad, y volveremos a surcar los cielos con la oscuridad de nuestro vuelo, con la mirada de sangre como toda herencia. Y la noche será nuestro único alimento.
Miro los restos del naufragio. Esa imagen tuya, grabada en mi piel, tatuada en mi corazón, marcada a sangre y fuego en mi alma, luces inocente y frágil. Ahora no me conozco, no sé quién soy, no tengo nombre, el mío, el original, el antiguo, te lo has llevado tú, entre tu sangre, entre tus venas abiertas. Ahora estoy enterrado en ese cementerio donde reposa lo que fuiste. Porque lo que eres está aquí conmigo, en mi ser, en mi sangre, en mis huesos.
Me acompaña en este peregrinar, en este destierro, buscándote, y volveré a ser carne, volveré a ser palabra, volveré a ser sangre, cuando nos volvamos a encontrar y repitas mi nombre con la bendita boca tuya que me da Dios, con tus labios que me convierten en infierno, en ciega furia, en blanca espuma de mar, en serena noche. Eres muerte y sangre. Eres oscuridad y sed. Aquí te sigo esperando como hace centurias. Lo que une la oscuridad, ni el hombre ni los Dioses podrá separar… Te amo, niña…

domingo, 8 de agosto de 2010


Te ofrezco la lealtad de un hombre que no ha sido leal; ofrezco morir por ti
Jesús Marín

El elixir de los sueños lo he bebido hoy por fin…Y en esta vida nos volvimos a encontrar… Sé que alguna vez tus ojos me miraron como hoy y el eco de mi corazón te llama otra vez…
De Ja Vu. Anabantha


Dicen que el destino lo llevamos en la sangre. Dicen que esta escrito desde antes de nacer. Y que nadie escapa a sus designios. Y caminamos por la vida, errantes ,mutilados, buscando quienes somos en realidad, buscando esa otra parte que nos falta, rezando por encontrarnos con esa única mujer, llamada muerte, llamada resurrección; sangre de nuestra sangre, única alma en dos cuerpos, alma separada por el diluvio, por la incomprensión de los hombres, los impíos, los ciegos de la verdadera luz: la oscuridad; mortales hombres que ignoran el sabor bendito de la sangre, el poder de las tinieblas: pervertir es oficio de dioses. Y volveremos a ser ángel: hombre y mujer, Príncipes entre Príncipes. Nuestras alas volverán a reinar en la noche. Y la venganza será nuestra. Eternidad es nuestro nombre.
Dicen que el dolor no cesa hasta que nuestras almas se vuelven a encontrar, hasta que la palabra antigua es pronunciada y la sangre es vino y absolución. Benditos los que beben de ella porque jamás morirán. Y la muerte vuelve a ser vida.
Dicen que nos pasamos la vida buscando la mitad nuestra, la que perdimos cuando el mundo era nada: polvo somos y en oscuridad nos convertiremos. Ella por fin ha llegado, por fin nuestros dioses, los primordiales, los que no pueden ser nombrados, han escuchado nuestras súplicas y nos ha vuelto a reunir. Ella con la mirada que cura. Ella con las manos que santifican. Ella cuya sangre es mi bendición. Ha regresado a mí, de nuevo, juntos como al principio de los tiempos, cuando éramos la luz más bella ,¡oh Luzbel amado maestro, glorifícanos!
Me has mirado y hemos sido uno nuevamente. El destierro ha terminado. Me iluminas con la mirada, la que acaricia, la que construye mundos y expía culpas: benditas seas amada Lilith, mi pequeña Nayeli, has vuelto del desamparo, a salvarme del abismo, a devolverme la fe. Toma mi sangre y mi corazón, te pertenecen. Te ofrezco lo que a ninguna mujer he ofrecido. Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal. Te ofrezco protegerte con mi vida, amarte con mis huesos. Derramar mi sangre si así me lo pides. Ofrezco decirte te amo desde la sinceridad de mi corazón. Te ofrezco las lágrimas que no he derramado desde los siete años. En tu alma encomiendo mi espíritu. Dame vida o dame muerte. Soy tu tuyo, ahora y desde siempre. Lo soy desde cuando éramos oscuridad, cuando éramos sueños. Ofrezco ser tuyo, únicamente tuyo, en vida y muerte, en abismo y sangre. En esperanza y soledad. Toma mi cuello, bebe mi sangre. Dame tu mano y volemos juntos. No me sueltes, no me dejes solo, te lo suplico. El milagro ha sucedido, la crucifixión ha terminado, salvo soy, liberado soy.
Y llorare en tu vientre, dulce amor, llorare las lágrimas de la expiación, las lágrimas de los que han renacido. Te diré palabras nunca antes pronunciadas por mi pecho, palabras de antiguo, que sólo tú y yo conocemos, y abriré mis venas para que mi sangre te bendiga, te alimente. Bendita eres entre todas las mujeres, bendita seas mi perversa niña. La guerra ha terminado. Eres mi santuario, eres mi hogar, eres mi mujer; por fin la sed será saciada, mi niña, mi pequeña Lilith, que nuestros labios hablen por nosotros. Estás aquí, junto a mí, he sido perdonado.
Surges cuando el desamparo me atosiga, cuando la desesperanza es el blanco de mi mirada, cuando el desierto lo llena todo. Cuando los impíos me han arrinconado. Y la oscuridad ha huido de mi corazón. Llegas con tu voz extraña, de alguien que ha vivido eternamente y me miras como mujer alguna lo ha hecho y me obligas a caer de rodillas, a pedirte muerte, a suplicar el cobijo de tu inocencia pervertida.
Sálvame de la luz, mi amada Lilith, lléname de muerte, ofréceme el cáliz de tu sangre, el templo de tu cuerpo, el asilo de tu vientre. Sé mi refugio, mi mujer, mi madre, mi hija, mi amante. Bendita la que viene a darme la sangre de su herida, que se entrega sin piedad ni misericordia. Bendita la inocencia de tu desnudez. Bendita la santa perversión de tu boca. Eres la palabra que pervierte. Bendita la que viene en nombre del que-abre-camino, del oscuro, del innombrable, del que yace entre las tinieblas, rey de la víboras, príncipe de chacales.
Vienes con la palabra que da luz, con los labios que iluminan. Eres mi sangre, eres mi muerte. Tú me has vuelto Dios. Me has convertido en hombre. Por ti volverá la oscuridad a fluir en mi corazón. La sed será saciada con tu cuerpo, así está escrito en la ley de nuestra estirpe; la espera ha terminado, el dolor ha cesado, ven Nayeli , ven a darme vida, a llenar mis labios con la copa de tu vientre, con el fuego de tu seno. Hoy estado ciego y he vuelto a ver. Hoy he estado muerto y he sido devuelto a la oscuridad. De nuevo soy Príncipe entre Príncipes. Tú me has devuelto el poder. Tu sangre me ha hecho fuerte. Me ha convertido en ángel. Benditas seas bienamada Lilith.

lunes, 12 de julio de 2010

Crónicas de Duranghetto
Te escribo desde acá, desde estos lares, donde reina el temor y la desconfianza, donde lo único que importa es cuál partido ganó o hizo transa, donde ves todos los días al abrir los periódicos, un nuevo aumento de algo, aumento de descabezados, de gasolinas, de violencia, de muertos por un huracán, donde cínicamente el gobierno federal dice que no hay dinero para reconstruir ni la esperanza. Sólo para gastarlo obscenamente en propagandas poliqueteras, en miles y miles de pancartas con rostros de hombres y mujeres que muestran sus dientes, no sé si para morderte o para mostrar que ellos si se lavan los dientes tres veces al día. Te escribo como quien envía un mensaje en una botella y se le arroja la mar, sabiendo que nadie lo podrá encontrar, y que se perderá en el infinito de las olas, quizá solamente sea un ejercicio de escritura, ya solamente nos queda eso y ser simples espectadores, sin poder hacer nada para cambiar nuestra vida o el futuro, hasta eso nos han arrebatado. Te escribo como un hombre cansado de tantas mentiras, de tantas promesas incumplidas que ha mirado toda su vida como su tierra ha sido saqueada, ha sido empobrecida por familias de caciques en el poder, donde unos cuantos se enriquecer brutamente y la mayoría se muere de hambre pero el orgullo norteño nos levanta. Yo era uno de esos, que cuando niño me dijeron que yo era el futuro de México y que orgullo cada mañana de lunes rendía homenaje a la bandera y me cuadraba todo derechito cuando la veía pasar y desde mi corazón a todo pulmón entonaba el himno nacional, orgullo de ser mexicano, de creer en mi país y que de grande quería ser ingeniero o médico para salvar a mi gente. Ahora prefiero ver televisión, embrutecerme con los canales pasamierda. Oír las mentiras de los locutores al leer el script autorizado por gobernación. Mi única preocupación es juntar dinero para mi ataúd, porque hasta morirse es caro, morirse cuesta una lana, pero luego pienso, ya muerto pa qué lujos, que me entierre al pie de los cerros para que me trille el ganado como dice el hijo desobediente. Te escribo, sabiendo que aun tú nos has dejado de escuchar, nos ha dejado a la deriva en este pobre país donde un puñado de rateros, de asesinos nos están crucificando. Donde un puñado de pendejos deciden nuestra miseria, donde no hay esperanza y tus gritos se pierden en la nada. Y créenme no es que este amargado, no, de ninguna manera, me gusta el lugar donde vivo, este pequeño ghetto llamado Durango, quizá porque la apatía y el desencanto también ya lo traigo en la sangre, de herencia, de gente que vive encerrada a piedra y lodo, de gente que no sabe pedir un favor, mucho menos un vaso de agua. Quizá solamente este algo cansado, ya son bastante años esperando que las cosas cambien, mirando como cada cierto tiempo nos dicen las mismas mentiras disfrazadas de verdades, pero algo cambió desde entonces, , no , no te rías, no es que ellos, hubieran cumplido con sus promesas, no, esas siguen intactas, incumplidas, ahora es diferente, ahora flota en el aire un miedo que antes solamente veíamos en la tele, ahora hay balaceras cotidianas y muertos al por mayor, parecemos una mala película de Mario Aldama, ya lo único que pedimos cuando aparece un encanelado, un enzarapado, es que no sea un familiar o un conocido. Y cuando sales a la calle, rezas por regresar sano y salvo, por no perder, ahora si literalmente, la cabeza o encontrarte con laguna bala perdida que tenga tu nombre. No se porque te cuentos todas estas cosas,tú ya debes saberlas, se supo que tú lo sabes todo, lo hago mas que nada como un desahogo, una especie de catarsis interna, ya que externa no puedo hacer nada, no puedo luchar por tener un trabajo digno, donde ganas algo mas de centavos para tener lo que dicen que debo tener para vivir mejor, no únicamente el varo para tragar lo mínimo para sobrevivir. En fin para que te molesto en decirte todo lo que pasa por aquí, tu allá en el limbo o paraíso o como se llame el lugar donde dicen que vives, en caso de que existas claro, por muchas veces tengo mis dudas de tu existencia, aunque d niño me forzara a creer en ti, a rezarte, a ir a misa cada domingo, y hasta confesar pecados que no había cometido con tal de demostrar que no merezco tu gracia divina. Estaría chido que existieras, al menos uno no se sentiría tan solo, al menos uno tendría una esperanza real, efectiva, palpable, al esperanza de que cuando uno deje de sufrir al PRI, al PAN, al PRD, a los narcos, a los curas pedófilos, y se muera hay la esperanza de irse derechito al cielo, y no es que me porté muy bien o sea un santito, pos no, la cuerpo hay que darle gozo y mantenimiento, pero chingaos después de vivir y sufrir el infierno de nacer en México y soportar las canalladas y fechorías de nuestros políticos, medio comer y medio coger, beber cerveza tan cara y padece diabetes, presión alta, cirrosis, sida, ver los canales de la televisión abierta, todavía tiene uno la posibilidad de ir a tu infierno, ese que regentea tu ángel caído , don Sata y sufrir los ardores de las llamas por una eternidad, no la chingues Dios, se me hace que eres bien mula, pero bien mula, y pos mejor hiciste tu infierno en cada uno de nosotros, que de los cien millones y pico que somos, solamente un 2 por ciento vive en su paraíso y el resto, a jodernos en el infierno de cada día, en fin que no quiero ser descreído pero que nos queda en este país, con esta clase de pillos que tenemos por gobernantes… en fin que nada pierdo con escribirte, y por favor Dios, no seas cabrón y acuérdate tantito de nosotros, no nos dejes tan abandonados o de perdida has llover cerveza de vez en cuando para ponernos hasta la madre y olvidar un poco este infiernito que nos tocó vivir… chale y hasta ateo soy y mira lo que me obligas hacer…(jesusmarin736@hotmail.com)
La noche con Zabaleta pudo ser perfecta y casi lo fue
Jesús Marín

¿No vino el Gobernador a verme? Como yo no soy Di Blazzio…
La Zabaleta a mitad del concierto

La noche del viernes pudo haber sido muy hermosa. Pudo haber sido inolvidable. Teníamos un cielo a medio nublado. El centro histórico con sus fachadas de cartón nos vendía la ilusión que aún somos una ciudad tranquila y colonial. Se percibía la humedad en el ambiente, latente y a punto de derrumbarse sobre nosotros. El Teatro Ricardo Castro se desbordaba de gente en sus butacas, que impacientes esperaban el jolgorio. Y la típica impuntualidad alacranera seguían afluyendo, llegando apurados, buscando un lugarcito donde acomodarlas, hasta que los lugares de abajo, los mejores, se llenaron y mandaron a la manada, perdón al respetable, hacia la parte de arriba.
El escenario lucía impecablemente musical, a media luz, iluminado con velas, creando la sensación de que algo muy interesante estaba por ocurrir. Un piano calladamente nos observaba, una batería apenas si nos guiñaba un ojo, algunos otros instrumentos descansando, de momento, silenciosos y expectantes a que la Diva hiciera su arribo.
Susana Zabaleta, la Susana sensual, la Zabaleta atrevida, sin pelos en lengua, norteña a más no poder, ofrecería con esa hermosa voz y ese temperamento que enciende pasiones, un concierto, “las mujeres de mi General”.
Lo primero que uno se imaginaba era que La Zabaleta iba a entonar con su hermosa y educada voz de soprano, canciones de la revolución.
Los minutos transcurrían, lentos, interminablemente largos, y la Diva de Coahuila no aparecía, diez, quince minutos, se estaba dando a desear, como es su costumbre, como lo debe hacer una mujer que sabe lo que vale y lo que tiene. Aplausos del respetable a manera de presión, de escape a sus ansias de escucharla. Uno que otro silbido. La voz surgiendo de la nada, pidiendo que apagaran celulares y callaran escuincles chillones en caso de que los hubiera y esta es tercera llamada…
Primero aparecieron los músicos, cada uno a su sitio, a su oficio y destreza. Luego se escucha por el etéreo espacio del teatro, del recinto, la voz de Susana. Y ahí empezó la tragedia, al menos para el público que ocupaba la parte de gayola, la parte de palcos, la parte de arriba, nos llegaba la voz de Susana a medias, se perdían palabras, se distorsiona de tal manera que a ratos era ininteligible, solo recibíamos oleadas de sensualidad, inventábamos lo que decía, abajo, el otro público, el afortunado que alcanzó luneta, ellos se sí escuchaban. Ellos sí disfrutaron totalmente de Susana.
Aparece Susana hermosa, Susana deseable, Susana encamable, Susana arrancando suspiros y despertando ardores. Susana impúdica, Susana inocente. Susana virgen, con ese cuerpo con el cual soñamos, por el cual suspiramos, enfundado en un elegante vestido, entallado en su cintura, en sus caderas, con la espalda generosa, desnuda, atisbos de lo que es su paraíso prohibido.
Y “el bésame mucho”, con ese cachondeo que solamente tiene la Susana nos erizó la piel, entre otras cosas erizantes y desbocadas ; el bésame mucho en la garganta de la Zabaleta nos hizo olvidar por un instante que afuera el mundo se derrumba, que afuera la gente pierde la cabeza, que tenemos un pendejo como Presidente de la república.
Y el aplauso resonando, retumbando en los más altos decibeles, desde la primera canción el público se le entregó a la Zabaleta, ciegamente y sin condiciones. Y debió ser un espectáculo genial, al menos para los que podían escucharla a placer y nítidamente, reírse con sus ocurrencias, con sus desplantes, con su malhablado, diciendo las verdades sobre el Gobernador, contar anécdotas del General, del centauro. De sus mujeres, con su muy particular estilo, con su lengua sincera y su bello pecho.
Y allá abajo, en luneta, el estallido de la carcajada, plena y libre, los chiflidos de admiración, los piropos encendidos. Y Ella, dueña del escenario. Y acá arriba, en donde no llegan los ángeles, decenas de duranguenses nos quedábamos a medias, con el mal regusto de apenas cazar una que otra frase ingeniosa, trozos de lo que hablaba la Susana, sobre los amores del General. Tuvimos que conformamos con la voz de Susana cuando cantaba. Tuvimos que hundirnos en el asiento, impotentes, Sólo tuvimos el consuelo de su voz, de sentimiento y su sensualidad. Sí, esa noche con la Susana Zabaleta pudo ser perfecta y casi lo fue.

martes, 9 de junio de 2009

La muerte que no cesa
Jesús Marín

…En el viento helado de esta noche, mi espíritu te busca, la oscuridad brillante de mi corazón se ha encendido, busco tu rastro en este manto denso, tu rastro a sangre me guiara a ti, buscando alimentarme de tu cuello, pacientemente estoy. Huye ahora que puedes, si dejas las horas correr muy tarde para ti será, pues ya no serás el mismo…
La leyenda de Sara, la princesa oscura

Sepan, ¡oh Dioses que no hay peor muerte que la de no morir!, ¡Que no hay peor castigo que la inmortalidad! EL no poder cerrar los ojos nunca. El vivir eternamente por las noches en un vagar que no termina, suplicando por el nombre de Ella, suplicando por la tibieza de su sangre, por el sabor de su vientre. ¡ Oh la dulce muerte de los mortales, oh el dulce silencio de ya no escuchar las otras voces, las otras vidas ¡ Venid a mí, dadme la dulce sombra de la muerte, dadme la paz, has que cese este tormento, has que cese esta sangre por su cuerpo, esta sed por su sangre, esta ansia por su alma.
Oh, Sara, mi princesa, oh Sara, mi pequeña niña, me has condenado a la peor de las muertes: a la muerte que no cesa, la muerte que nos mantiene vivos sin morir, que nos quita la sangre y la sed, que nos arroja a los desfiladeros sin descanso. A la muerte de vagar las noches buscando un rastro de ti. Me dejas sangrando en una muerte que no termina, en un dolor que no cesa. Acaso ya no tienes amor en tu corazón, acaso has dejado de nombrarme en tus sueños. Oh Sara, ángel convertido en mujer para la redención de mis pecados, tú que con una palabra has sanado este insanidad de odios, esta sed de venganza y maldad, ahora con una palabra me arrojas al desierto, me dejas en manos de los enemigos, los impíos, los que no conocen el poder y sabiduría de la oscuridad, los que adoran al falso Dios.
Oh mi Dios, mi Señor de las tinieblas, la luz más bella, mi amado Luzbel, por qué me has abandonado, por qué me destierras de los muslos de mi amada Sara, por qué has permitido que crezca en su corazón la ortiga del olvido, por qué me dejas morir de sed.
Yo ya no tengo a dónde ir. Me he quedado ciego y solo, me he quedado sin tus manos que eran la luz de mi cuerpo. Me que quedado sin tu boca que era la dulce agua de mi sed. Me he quedado sin la santidad de tu vientre que era mi templo y mi refugio.
Aquí en mi tumba, bajo la tierra, cierro los ojos, esperando no abrirlos, por vez primera en centurias tengo miedo, oh mi amada niña, miedo de que tú ya no existas para mí, miedo de que nunca regreses de entre los muertos a darme el calor de tu sangre. Ven ángel de oscuridad, ven con tu cuerpo frágil de eternos veinte años, ofréceme el fruto de tus senos, déjame hundirme en el abismo que habita entre tus muslos, donde renazco, donde vuelvo a ser hombre, donde me convierto en niño, puro y libre de pecado, donde pronunció tu nombre sagrado, el que sólo nosotros conocemos, el que teníamos cuando éramos príncipes entre príncipes y éramos un solo, éramos la luz mas bella: Luzbel
Oh Sara salgo a vagar por las calles, pronunciando al viento tu nombre, dime dónde estas pequeña pervertida, dime dónde te han crucificado que yo daré mi vida por bajarte de la cruz, que yo daré mi alma por la salvación de la tuya, yo, el demonio, el despreciado por todos, el maldecido por el falso profeta, el que fue condenado a vagar por su traición , por haberle revelado al hombre la verdad de las escrituras, por haberle dado a comer del fruto del bien y del mal. Yo, el maldito que supo encontrar la fe en tu boca, que supo encontrar al verdadero Dios en la sagrada herida de tu vientre de mujer, dime oh mi señora de la noche, dime cómo has sido capaz de abandonarme entre este desierto de hombres, entre este ganado impío que no sabe de la inocencia verdadera, la inocencia de la oscuridad.
Ven Sara, ya no soporto más esta sed que calcina, mis labios están llagados, necesitan la pureza de tu sangre, mis manos sufren la ausencia de tus dedos entre mis dedos, tus pequeños deditos de ángel entre mis antiquísimas garras de demonio, Oh Sara, cómo puedes ser tan cruel, cómo puedes dejarme así, a mitad de la nada, perdido como nunca antes estuve, porque solamente quien ha sido salvado sabe de la fuerza del amor. Y tú pese a tu tristeza, pese a tu miedo, me has enseñado a ser un hombre y no un demonio, me has enseñado a ser un niño y no un traidor. Tú has sido la única mujer, bendita mujer, que ha visto mas allá de mi maldad de hombre, de mi fealdad de demonio y me has dado a beber del vino de la ternura, ese que solamente manos de mujer es capaz de ungir, oh mi niña ya no soporto tanto dolor, ya no soporto tanta desolación, venid , desde la noche a salvarme de mí mismo, venid a darme vida, y donde haya odio sembrar amor, oh Sara, mi amada Sara, no puedes dejarme en esta muerte sin nombre, en este morir sin morir, en esta muerte que no cesa. Dadme vida o muerte eterna, en tu vientre encomiendo mi espíritu y bendita eres entre todas las mujeres.


¿Qué celebrar el día de expresión? Celebrar algo que no existeJesús Marín

¿Qué celebrar el día de la libertad de expresión en Durango? Con qué cara decimos que tenemos libertad, aquí, en el Imperio del Gobierno, cuando este mantiene y patrocina casi toda la prensa escrita y electrónica que ocurre y discurre en este pequeño coto de poder, cuya palabra del actual gobernado es la única ley y la única verdad.
Cómo celebrar dicha libertad de prensa, cuando ningún periódico aquí en Durango se sostiene con sus ventas y depende de su supervivencia de la compra de publicidad oficial de gobierno, de la publicación de boletines como sus notas principales. Y sólo publica lo que el gobierno aprueba so pena dejarlo fuera del presupuesto.
Cómo puede decir uno que hay libertad de prensa cuando el vocero de comunicación oficial del gobierno fue impuesto por las relaciones de su señor padre que por méritos periodísticos e intelectuales.
Es libertad de expresión cuando se escriben que el mejor gobernador que hemos tenido es el actual, a sabiendas que se miente descaradamente y que lo único que se logra es lamerle las partes nobles al actual Gobernador, para seguir gozando de privilegios y canonjías.
Acaso es esa patética ceremonia que se da cada año en casa de gobierno, cuando el Don Gobernador acede a desayunar con sus “periodistas” y se ve rodeado en un denigrante besamanos de los principales directores, editores y demás fauna, celebrando “el día de libertad de expresión” , y se dan los abrazos de Judas y se desgarran las vestiduras y todos fingimos que hay libertad y todos fingimos que gozamos de pluralidad. Y no es que no existan verdaderos periodistas en Durango, si los hay, el último de ellos fue Francisco Zarco. Los actuales, simplemente tratan de sobrevivir entre la censura y la compra, entre el miedo y la zozobra de caer de la gracia del señor de Zambrano.
Aquí la libertad de expresión se reduce a un mera expresión: un periodista gana más por lo que no publica, y por ende se hace cómplice de lo que calla, que por lo escribe. Aquí la máxima del periodista liberal Francisco Zarco “ No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre”, solamente sirve de marco al discurso cada vez que se celebra el día de expresión.
Aunque este año, el desayuno, la celebración de la prensa, del señor gobernador con sus subordinados, oficial o no, se vio un piquín empañada por el mal gusto que tuvieron dos compañeros periodistas de morir en cumpliendo de su deber: el periodista mexicano Carlos Ortega, del diario Tiempo de Durango, fue asesinado a tiros en ese estado del norte de México, informan hoy medios locales. Al parecer, Carlos Ortega Samper, reportero y abogado de 52 años, fue abatido la tarde del domingo pasado de tres disparos en la cabeza en el municipio de Santa María de El Oro, donde vivía. (El Universal Ciudad de México Martes 05 de mayo de 2009 ) Sus coberturas más recientes habían estado relacionadas con presuntos actos de corrupción. Y días después. el asesinato del segundo periodista en Durango: Eliseo Barrón Hernández, reportero de sucesos para el periódico diario La Opinión, con base en Torreón, y para otros periódicos locales de Gómez Palacio, en el estado de Durango, fue secuestrado el 25 de mayo de 2009 y posteriormente asesinado. La noche del 25 de mayo, unos ocho hombres encapuchados y armados entraron en el domicilio de Barrón, en Gómez Palacio, lo golpearon en presencia de su esposa y sus dos hijos, y lo forzaron a entrar en un vehículo aparcado en el exterior. Su cuerpo fue hallado a la mañana siguiente en una acequia del municipio de Tlahualilo, Durango, próximo al estado de Coahuila. Presentaba una herida de bala en la cabeza y según ciertos informes su cuerpo también presentaba señales de tortura. Barrón (35) había cubierto, al parecer, temas policiales y criminales para el periódico La Opinión, con base en Torreón, en el estado vecino de Coahuila, durante los últimos 10 años. Se sabe que había informado recientemente sobre un escándalo de corrupción de la policía de Torreón a consecuencia del cual 302 agentes policiales fueron despedidos y al menos otros 20 estaban siendo investigados.
Bajo esta premisa, ¿ es valido celebrar una libertad de expresión de la cual solamente poseemos en las actas? ,pero que en los hechos demuestran que la profesión de periodista en México es una de la más peligrosas . Vale la pena el tongo de cada año, de desayunar con quien no garantiza la vida de quienes ejercen ese derecho y ese privilegio.
México pasó de 2002 a 2006 del lugar 75 al 135 de una lista de 160 países del mundo que privilegian la libertad de expresión.
Sobre el escritorio de Catalina Botero, la relatora especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los expedientes de periodistas asesinados o perseguidos en México son la mejor constancia de una realidad castigada por la violencia, la impunidad, la intolerancia política y la brutalidad de los cárteles de la droga.
“El poder del crimen organizado y de las mafias transnacionales han aumentado sustancialmente el riesgo para el ejercicio de la prensa libre en México”, dice Botero mientras pespuntea mentalmente el último informe preparado por su oficina. Un reporte de más de 200 páginas en el que, un rápido vistazo sobre el capítulo dedicado a México, resalta la siguiente frase: “En México, el periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo”.
El diagnóstico, elaborado por esta institución de la Organización de Estados Americanos (OEA), reitera así su preocupación “por el incremento generalizado de agresiones en perjuicio de periodistas, principalmente, en el caso de homicidios y desapariciones, así como la impunidad imperante para castigar tales ilícitos”.
En el caso de México, y de acuerdo a la información estadística recopilada por la relatoría, “entre 1995 y 2005 fueron asesinados en México 20 comunicadores sociales por motivos presuntamente relacionados con el ejercicio de la actividad periodística”.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) registró de 2000 a 2009 los homicidios de 50 periodistas y de 2005 a 2009 ha documentado la desaparición de siete comunicadores.
El organismo informó que el número de expedientes iniciados por presuntas violaciones a los Derechos Humanos de los informadores muestra una tendencia al alza.
A través de un comunicado, la CNDH destacó de 1991 a mayo del 2009 radicó 718 expedientes relacionados con violaciones a los Derechos Humanos de periodistas y comunicadores.
En 2000 se radicaron 13 expedientes; en 2001, 21; en 2002, 43; en 2003, 29; en 2004, 43; en 2005, 72; en 2006, 74: en 2007, 84; durante 2008 la cifra llegó a 80 y en los primeros cuatro meses de este año la cifra es de 24.
Por ello, señaló que el periodismo en México se ha convertido en una profesión de alto riesgo, sobre todo al considerar que estos datos sólo revelan la existencia de casos que toma registro la CNDH, por lo que la cifra real de agravios puede ser mucho mayor si se cuentan los casos que competen a las comisiones estatales o los que no se denuncian.
La CNDH reiteró su compromiso con el efectivo ejercicio de los derechos a la libertad de expresión y de información, a la protección a la vida y a la seguridad jurídica de los periodistas.
Ante esta serie de datos y de informes de organismos nacionales e internacionales, vale la pena celebrar la libertad de expresión en Durango y en México. Y seguir haciendo el jueguito cada “día de la libertad de expresión” al gobierno y seguimos enterrando a nuestros muertos.(jesusmarin73@hotmail.com)

domingo, 7 de junio de 2009

Nadie te puede tocar
Jesús Marín

… amanece tan pronto y yo estoy tan solo y no me arrepiento de lo de ayer. Sí, las estrellas te iluminan y te sirven de guía, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar. Las distancias se hacen
cortas, pasan rápidas las horas y este cuarto no para de menguar. Y tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de este lugar…
El Duende. Bunbury


No sé cuando tiempo llevo aquí, en esta tumba, bajo toneladas de tierra, fue tanto el dolor de saberte perdida, ¡oh mi princesa de la noche, oh mi reina de la oscuridad!, que desesperado busqué el silencio de la tierra sagrada, único sitio donde los inmortales estamos a salvo, aquí no hay luz ni oscuridad, ni vencedores ni vencidos, solo paz, tregua para el desamparado, silencio para que el se ha cansado de clamar en el desierto.
No sé cuántos eones han pasado desde que busqué asilo en este cementerio, he cerrado los ojos pero mi corazón sigue sangrando por ti, ¡oh mi dueña!, ¡oh mi ángel de piedad!, venir a ser la luz de mis ojos, a ser la sangre que corre por mis venas, os suplico, volver a llenarme de ternura, dame la piedad de tus labios, lléname con la sangre de tu sangre; estas manos de demonio se marchitan sin la primavera de tus dedos. Vuelve a ser la niña que se queda dormida en mi pecho, vuelve a tomarme de la mano como en las noches en que mi sed de sangre la saciaba tu cuello. Ven a enseñarme que aún tengo salvación, yo, el maligno, yo, el maldecido desde el principio de los tiempos, el que fue desterrado y condenado a vagar eternamente, el ángel caído: detén este dolor, acaba con este odio, , mi reina, ven con tu sabiduría de mujer a redimir este cuerpo crucificado, bájame de la cruz con el sacrificio de tu inocencia, solo tú puedes salvarme, solo tú puedes, Oh despertad de tu sueño de muerte, Oh Dios, cualquier Dios, escuchad esta plegaria, haced que ella regrese a mí, mis lágrimas de sangre son testimonio que yo también necesito del perdón, yo también soy hijo de Dios, Oh Jesús Cristo mi odiado enemigo, interceder por mí, haced que resucite , que sea eternamente mía, te ofrezco mi alma rebelde, te ofrezco mi redención, he aquí mi maldad a cambio de su amor. A cambio de la mirada de sus ojos, iluminando este páramo, iluminando este desierto de mi cuerpo. Ella es la verdad y el verbo. Bendita sea entre todas las mujeres y bendito sea su vientre, mi virgen oscura, mi pequeño ángel de piedad,
¿Recuerdas?, las noches en caminamos por las desiertas calles, de ciudades ya olvidadas, entre gente que hace millones es polvo, de cómo sentía tu tristeza refugiándose en mi pecho, de nuestros besos, de las mordidas en el cuello, del grito de dolor al poseerte la primera vez, cuando bebí por vez primera de tu inocencia de mujer. Recuerdas como se perdía tu pequeña mano blanca entre la oscuridad de mis garras y como tu risa eran diamantes cayendo en mi corazón , oh dulce niña, oh dulce amor, heme aquí de rodillas, un demonio condenado al destierro, clamando por tu regreso.
Aquí entre nieblas, en la oscuridad de mi corazón, entre la sangre estéril, he escuchado tu voz, tu débil voz quejándote, llamándome, llorando por los dos. Pero estoy tan débil, tan vencido, necesito de tu sangre, mi joven niña, mi hermosa , ven a ofrecerme la inocencia de tu vientre, ven a darme vida de nuevo, yo el inmortal, Príncipe entre Príncipes, clamando por piedad, yo, el devorador de la noche, el que abre caminos, desamparado, llorando como un crío, muriendo sin honor, clamando por tus labios, ¡oh !
Yo no soporto vivir sin ti, he sido vencido por lo que los humanos llaman amor, ahora comprendo que necesito de la desnudez tu espalda, besarla hasta recorrer el húmedo camino que me lleve a la gloria , que me lleve a la muerte sagrada de dos cuerpos retorciéndose ,cual serpientes, cual antiguo ritual ; necesito morder y desgarrar tu piel, necesito el desamparado abismo de tus muslos, abiertos a mi lujuria: es tu cuerpo el templo donde son perdonados mis pecados, donde la sangre derramada es purificada. ¡Dios, cualquier Dios!, escuchadme, a este príncipe en el exilio, a este demonio condenado a vivir sin ella, perdonadme, haz que regrese, que mi amada regrese de entre los muertos, que su cuerpo deje de ser carroña, y vuelva a ser esa niña hermosa, de ojos tristes, de talle delgado, de senos pequeños, por favor, cualquier Dios, os suplico, tomadme a mí, pero a ella volved a darle vida, oh perdóname mis pecados; ángel de la oscuridad, necesito que juntos busquemos el consuelo de la muerte, ven amada mía y bebamos la sangre de nuestros cuerpos, déjame abrir con mi lengua la herida de tu vientre y beber de ella, el único alimento que me redime, la única sangre que me convierte en iluminado, oh dulce niña con tus manos haces que mi maldad se convierta en inocencia, solo tú has sabido ver más allá de mi crueldad, solo tu voz hace que el odio de siglos desaparezca, yo podría morir por tus manos y lo sabes, soy eternamente tuyo. Oh mi ángel de piedad, extraño tus colmillos hundiéndose en mi cuello, bebiendo mi sangre, alimentándome de ti, extraño cuando tus manos se posan en mi rostro y lo recorren lentamente, oh , necesito la ternura que solamente en tus manos he podido encontrar, te necesito despojada de tu humanidad, convertida en mi princesa, para volver a ser lo que fuimos, la luz más bella, el ángel caído que los impíos separaron ven a mí, princesa de la oscuridad. ¡Oh Dios, cualquier Dios, escuchadnos y tenednos piedad, os suplicamos!