La peor de tus vergüenzas
Jesús Marín
Era muy difícil que te quedaras a mi lado, casi imposible, sólo teníamos amor y poesía, caricias en la secreta intimidad de nuestra cama. Y la música de Lacrimosa al hacer el amor. Y eso no bastó. Eso no te basto. Lo entiendo, no te preocupes, también sé que te avergonzaba caminar a mi lado, tú, veinteañera y yo, cuarentón, podría ser tu padre, alguna vez reímos con la ocurrencia pero ambos sabíamos que es, era una terrible verdad. Te avergonzaba que te tomara de la mano por la calle y que alguien nos pudiera ver, y se enterara de tu vida secreta conmigo, como si yo fuera la peor de tus vergüenzas o el mayor de tus pecados, ¿qué curioso no?, horas antes eras mi mujer, y recorría ese cuerpo tuyo tan mío, hambriento de tu piel y de tu sexo, mis manos recorriendo el mapa de cada una de tus islas, de cada uno de tus desfiladeros: mi boca escribiendo el nombre de Dios en tu vientre, y después, cuando pasaba la tempestad y reaparecía la cordura en ti , de nuevo eras la chica decente, hija de familia, de novio formal y pronta a recibirte en Ingeniería; entonces ni podía voltearte a ver en la calle.
Me gustaba ver como te vestías, como revisabas si había dejado marcas en el cuello, como con maquillaje tratabas de borrar o al menos ocultar las mordidas dejadas por mis dientes en tu espalda, y veía como cada pequeña pieza de tu ropa encajaba en ti a la perfección, hasta convertirte en una mujer totalmente extraña a mí, y me maravillaba pensar que cómo era posible que una muchachita como tú, elegante y fina, delgada y hermosa, podía estar conmigo esas dos horas o tres que le robaba a tu vida, cómo era posible que una mujer como tú, se me entregara en plenitud, y me amara, porque realmente me amabas cuando hacíamos el amor, no creo que nadie pueda fingir en la cama, no de esa manera, y si lo fingías, aún así, bendita seas.
Pero sabes, Sara, lo que más voy a extrañar de ti, no será la belleza de tu cuerpo desnudo, ni cuando me ofrecías el manjar de tus muslos abiertos, diciéndome quedamente, con voz entrecortada, niño, cómeme despacito; tampoco extrañaré los araños en mi espalda cuando tus manos furiosas se clavaban ante la inminencia de los fuegos y las muertes, ni las mil maneras locas en que nos besábamos. No, lo que más voy a extrañar de ti, es como te refugiabas en mi pecho, y me hablabas con la voz que nadie te conoce, la que hace resurgir la esperanza, la que cura las heridas, la que me enseñó lo que es la ternura, la que de cierta manera me recordaba a mi madre muerta. Eso es lo que más me dolerá perder; la certeza de que al menos una mujer moriría por mí; tu bendita ingenuidad, la forma en que confiabas en mí; cuando me dejabas percibir atisbos de tu infinita tristeza y dejabas de ser lejana y dejabas de ser muerte, para estar un poquito viva conmigo, y nos quedábamos dormidos, a salvo del mundo, a salvo de nosotros mismos.
Luego al retornar del sueño y del abrazo, la pregunta obligada: ¿cuándo te volveré a ver? No lo sé, no lo sé, respondías evadiendo mirarme, y yo con el miedo en la punta de los ojos, suplicando en silencio que hubiese otra vez, una vez más, por favor. Y te desaparecías por una o tres semanas. Mis desesperantes y desesperadas llamadas a tu celular, llamadas por miles perdidas, hasta que por fin te dignabas a responder. Y mis reclamos furicos, como si tuviera tener algún derecho sobre ti, como si pudiera exigirte que me amaras. Tú, con decirme que era un niño chipil, un niño mimado me tranquilizabas, y ya domesticado, ofrecías verme, displicente y segura de tu enorme poder sobre mí, y yo, derrotado y hundido, apenas con una voz audible, ofrecía mis armas y la redención incondicional de la plaza.
Ahora ya no sabré que hacer con mi tristeza. Ahora ya no tendré tu vientre para refugiar mis miedos de hombre. Ahora volveré a ser ese niño abandonado que tú encontraste aquella tarde junio. Sí, sí, no necesitas explicarme nada, qué vas a casarte con tu novio, que quieres un futuro que yo no pudo ofrecerte, que lo nuestro fue “lindo” pero sólo eso, Que fui algo que se salió de tu control, que solamente habías planeado verme una o dos veces, y no estos cuatro años. Lo entiendo, no te preocupes ya estoy demasiado viejo para hacerte un drama, para rogarte que te quedes. Simplemente, vístete y toma tus cosas, mira en esa caja he puesto, tu gel, tus ligas para el pelo, los peines y la crema, no se te olvide llevártelas al marcharte, aunque las tires en el primer bote de basura que te encuentres. Así es esto, son cosas del amor. Yo voy a quedarme hundido en esta enorme cama, ahora más enorme que nunca, por no sé que tanto tiempo o quizá, para siempre.
No, no te volveré a llamar, mucho menos iré por tu rumbo a buscarte, vete en paz, mira hasta borrare tu número de mi cel, en esa ingenuidad muy de hombres, como si con ese gesto también pudiera borrarte de mi sangre.
Ya ves, al final, todos tenían razón, menos nosotros: nunca íbamos a funcionar juntos. Que era una locura, que cada oveja con su pareja, pero nosotros, locos furibundos, tratamos de amarnos durante cuatro años que logramos estar al borde de los abismos, en esas tardes oceánicas en que nuestros islas se fundían en grito y desamparo.
No te sientas mal, ni culpable, al final yo soy el único culpable, culpable por ingenuo al pensar que nuestro amor iba a ser eterno, pero cual enamorado no cree eso con los ojos cerrados, finalmente la realidad vino a ponernos a cada cual en su sitio. Tú seguirás con tus hermosos veinticinco años, yo tendré que vivir con esos cuatro años en que fuiste mía y fui tuyo. Eso es todo, el drama estar de más.
lunes 15 de junio de 2009
martes 9 de junio de 2009
La muerte que no cesa
Jesús Marín
…En el viento helado de esta noche, mi espíritu te busca, la oscuridad brillante de mi corazón se ha encendido, busco tu rastro en este manto denso, tu rastro a sangre me guiara a ti, buscando alimentarme de tu cuello, pacientemente estoy. Huye ahora que puedes, si dejas las horas correr muy tarde para ti será, pues ya no serás el mismo…
La leyenda de Sara, la princesa oscura
Sepan, ¡oh Dioses que no hay peor muerte que la de no morir!, ¡Que no hay peor castigo que la inmortalidad! EL no poder cerrar los ojos nunca. El vivir eternamente por las noches en un vagar que no termina, suplicando por el nombre de Ella, suplicando por la tibieza de su sangre, por el sabor de su vientre. ¡ Oh la dulce muerte de los mortales, oh el dulce silencio de ya no escuchar las otras voces, las otras vidas ¡ Venid a mí, dadme la dulce sombra de la muerte, dadme la paz, has que cese este tormento, has que cese esta sangre por su cuerpo, esta sed por su sangre, esta ansia por su alma.
Oh, Sara, mi princesa, oh Sara, mi pequeña niña, me has condenado a la peor de las muertes: a la muerte que no cesa, la muerte que nos mantiene vivos sin morir, que nos quita la sangre y la sed, que nos arroja a los desfiladeros sin descanso. A la muerte de vagar las noches buscando un rastro de ti. Me dejas sangrando en una muerte que no termina, en un dolor que no cesa. Acaso ya no tienes amor en tu corazón, acaso has dejado de nombrarme en tus sueños. Oh Sara, ángel convertido en mujer para la redención de mis pecados, tú que con una palabra has sanado este insanidad de odios, esta sed de venganza y maldad, ahora con una palabra me arrojas al desierto, me dejas en manos de los enemigos, los impíos, los que no conocen el poder y sabiduría de la oscuridad, los que adoran al falso Dios.
Oh mi Dios, mi Señor de las tinieblas, la luz más bella, mi amado Luzbel, por qué me has abandonado, por qué me destierras de los muslos de mi amada Sara, por qué has permitido que crezca en su corazón la ortiga del olvido, por qué me dejas morir de sed.
Yo ya no tengo a dónde ir. Me he quedado ciego y solo, me he quedado sin tus manos que eran la luz de mi cuerpo. Me que quedado sin tu boca que era la dulce agua de mi sed. Me he quedado sin la santidad de tu vientre que era mi templo y mi refugio.
Aquí en mi tumba, bajo la tierra, cierro los ojos, esperando no abrirlos, por vez primera en centurias tengo miedo, oh mi amada niña, miedo de que tú ya no existas para mí, miedo de que nunca regreses de entre los muertos a darme el calor de tu sangre. Ven ángel de oscuridad, ven con tu cuerpo frágil de eternos veinte años, ofréceme el fruto de tus senos, déjame hundirme en el abismo que habita entre tus muslos, donde renazco, donde vuelvo a ser hombre, donde me convierto en niño, puro y libre de pecado, donde pronunció tu nombre sagrado, el que sólo nosotros conocemos, el que teníamos cuando éramos príncipes entre príncipes y éramos un solo, éramos la luz mas bella: Luzbel
Oh Sara salgo a vagar por las calles, pronunciando al viento tu nombre, dime dónde estas pequeña pervertida, dime dónde te han crucificado que yo daré mi vida por bajarte de la cruz, que yo daré mi alma por la salvación de la tuya, yo, el demonio, el despreciado por todos, el maldecido por el falso profeta, el que fue condenado a vagar por su traición , por haberle revelado al hombre la verdad de las escrituras, por haberle dado a comer del fruto del bien y del mal. Yo, el maldito que supo encontrar la fe en tu boca, que supo encontrar al verdadero Dios en la sagrada herida de tu vientre de mujer, dime oh mi señora de la noche, dime cómo has sido capaz de abandonarme entre este desierto de hombres, entre este ganado impío que no sabe de la inocencia verdadera, la inocencia de la oscuridad.
Ven Sara, ya no soporto más esta sed que calcina, mis labios están llagados, necesitan la pureza de tu sangre, mis manos sufren la ausencia de tus dedos entre mis dedos, tus pequeños deditos de ángel entre mis antiquísimas garras de demonio, Oh Sara, cómo puedes ser tan cruel, cómo puedes dejarme así, a mitad de la nada, perdido como nunca antes estuve, porque solamente quien ha sido salvado sabe de la fuerza del amor. Y tú pese a tu tristeza, pese a tu miedo, me has enseñado a ser un hombre y no un demonio, me has enseñado a ser un niño y no un traidor. Tú has sido la única mujer, bendita mujer, que ha visto mas allá de mi maldad de hombre, de mi fealdad de demonio y me has dado a beber del vino de la ternura, ese que solamente manos de mujer es capaz de ungir, oh mi niña ya no soporto tanto dolor, ya no soporto tanta desolación, venid , desde la noche a salvarme de mí mismo, venid a darme vida, y donde haya odio sembrar amor, oh Sara, mi amada Sara, no puedes dejarme en esta muerte sin nombre, en este morir sin morir, en esta muerte que no cesa. Dadme vida o muerte eterna, en tu vientre encomiendo mi espíritu y bendita eres entre todas las mujeres.
¿Qué celebrar el día de expresión? Celebrar algo que no existeJesús Marín
¿Qué celebrar el día de la libertad de expresión en Durango? Con qué cara decimos que tenemos libertad, aquí, en el Imperio del Gobierno, cuando este mantiene y patrocina casi toda la prensa escrita y electrónica que ocurre y discurre en este pequeño coto de poder, cuya palabra del actual gobernado es la única ley y la única verdad.
Cómo celebrar dicha libertad de prensa, cuando ningún periódico aquí en Durango se sostiene con sus ventas y depende de su supervivencia de la compra de publicidad oficial de gobierno, de la publicación de boletines como sus notas principales. Y sólo publica lo que el gobierno aprueba so pena dejarlo fuera del presupuesto.
Cómo puede decir uno que hay libertad de prensa cuando el vocero de comunicación oficial del gobierno fue impuesto por las relaciones de su señor padre que por méritos periodísticos e intelectuales.
Es libertad de expresión cuando se escriben que el mejor gobernador que hemos tenido es el actual, a sabiendas que se miente descaradamente y que lo único que se logra es lamerle las partes nobles al actual Gobernador, para seguir gozando de privilegios y canonjías.
Acaso es esa patética ceremonia que se da cada año en casa de gobierno, cuando el Don Gobernador acede a desayunar con sus “periodistas” y se ve rodeado en un denigrante besamanos de los principales directores, editores y demás fauna, celebrando “el día de libertad de expresión” , y se dan los abrazos de Judas y se desgarran las vestiduras y todos fingimos que hay libertad y todos fingimos que gozamos de pluralidad. Y no es que no existan verdaderos periodistas en Durango, si los hay, el último de ellos fue Francisco Zarco. Los actuales, simplemente tratan de sobrevivir entre la censura y la compra, entre el miedo y la zozobra de caer de la gracia del señor de Zambrano.
Aquí la libertad de expresión se reduce a un mera expresión: un periodista gana más por lo que no publica, y por ende se hace cómplice de lo que calla, que por lo escribe. Aquí la máxima del periodista liberal Francisco Zarco “ No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre”, solamente sirve de marco al discurso cada vez que se celebra el día de expresión.
Aunque este año, el desayuno, la celebración de la prensa, del señor gobernador con sus subordinados, oficial o no, se vio un piquín empañada por el mal gusto que tuvieron dos compañeros periodistas de morir en cumpliendo de su deber: el periodista mexicano Carlos Ortega, del diario Tiempo de Durango, fue asesinado a tiros en ese estado del norte de México, informan hoy medios locales. Al parecer, Carlos Ortega Samper, reportero y abogado de 52 años, fue abatido la tarde del domingo pasado de tres disparos en la cabeza en el municipio de Santa María de El Oro, donde vivía. (El Universal Ciudad de México Martes 05 de mayo de 2009 ) Sus coberturas más recientes habían estado relacionadas con presuntos actos de corrupción. Y días después. el asesinato del segundo periodista en Durango: Eliseo Barrón Hernández, reportero de sucesos para el periódico diario La Opinión, con base en Torreón, y para otros periódicos locales de Gómez Palacio, en el estado de Durango, fue secuestrado el 25 de mayo de 2009 y posteriormente asesinado. La noche del 25 de mayo, unos ocho hombres encapuchados y armados entraron en el domicilio de Barrón, en Gómez Palacio, lo golpearon en presencia de su esposa y sus dos hijos, y lo forzaron a entrar en un vehículo aparcado en el exterior. Su cuerpo fue hallado a la mañana siguiente en una acequia del municipio de Tlahualilo, Durango, próximo al estado de Coahuila. Presentaba una herida de bala en la cabeza y según ciertos informes su cuerpo también presentaba señales de tortura. Barrón (35) había cubierto, al parecer, temas policiales y criminales para el periódico La Opinión, con base en Torreón, en el estado vecino de Coahuila, durante los últimos 10 años. Se sabe que había informado recientemente sobre un escándalo de corrupción de la policía de Torreón a consecuencia del cual 302 agentes policiales fueron despedidos y al menos otros 20 estaban siendo investigados.
Bajo esta premisa, ¿ es valido celebrar una libertad de expresión de la cual solamente poseemos en las actas? ,pero que en los hechos demuestran que la profesión de periodista en México es una de la más peligrosas . Vale la pena el tongo de cada año, de desayunar con quien no garantiza la vida de quienes ejercen ese derecho y ese privilegio.
México pasó de 2002 a 2006 del lugar 75 al 135 de una lista de 160 países del mundo que privilegian la libertad de expresión.
Sobre el escritorio de Catalina Botero, la relatora especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los expedientes de periodistas asesinados o perseguidos en México son la mejor constancia de una realidad castigada por la violencia, la impunidad, la intolerancia política y la brutalidad de los cárteles de la droga.
“El poder del crimen organizado y de las mafias transnacionales han aumentado sustancialmente el riesgo para el ejercicio de la prensa libre en México”, dice Botero mientras pespuntea mentalmente el último informe preparado por su oficina. Un reporte de más de 200 páginas en el que, un rápido vistazo sobre el capítulo dedicado a México, resalta la siguiente frase: “En México, el periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo”.
El diagnóstico, elaborado por esta institución de la Organización de Estados Americanos (OEA), reitera así su preocupación “por el incremento generalizado de agresiones en perjuicio de periodistas, principalmente, en el caso de homicidios y desapariciones, así como la impunidad imperante para castigar tales ilícitos”.
En el caso de México, y de acuerdo a la información estadística recopilada por la relatoría, “entre 1995 y 2005 fueron asesinados en México 20 comunicadores sociales por motivos presuntamente relacionados con el ejercicio de la actividad periodística”.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) registró de 2000 a 2009 los homicidios de 50 periodistas y de 2005 a 2009 ha documentado la desaparición de siete comunicadores.
El organismo informó que el número de expedientes iniciados por presuntas violaciones a los Derechos Humanos de los informadores muestra una tendencia al alza.
A través de un comunicado, la CNDH destacó de 1991 a mayo del 2009 radicó 718 expedientes relacionados con violaciones a los Derechos Humanos de periodistas y comunicadores.
En 2000 se radicaron 13 expedientes; en 2001, 21; en 2002, 43; en 2003, 29; en 2004, 43; en 2005, 72; en 2006, 74: en 2007, 84; durante 2008 la cifra llegó a 80 y en los primeros cuatro meses de este año la cifra es de 24.
Por ello, señaló que el periodismo en México se ha convertido en una profesión de alto riesgo, sobre todo al considerar que estos datos sólo revelan la existencia de casos que toma registro la CNDH, por lo que la cifra real de agravios puede ser mucho mayor si se cuentan los casos que competen a las comisiones estatales o los que no se denuncian.
La CNDH reiteró su compromiso con el efectivo ejercicio de los derechos a la libertad de expresión y de información, a la protección a la vida y a la seguridad jurídica de los periodistas.
Ante esta serie de datos y de informes de organismos nacionales e internacionales, vale la pena celebrar la libertad de expresión en Durango y en México. Y seguir haciendo el jueguito cada “día de la libertad de expresión” al gobierno y seguimos enterrando a nuestros muertos.(jesusmarin73@hotmail.com)
Jesús Marín
…En el viento helado de esta noche, mi espíritu te busca, la oscuridad brillante de mi corazón se ha encendido, busco tu rastro en este manto denso, tu rastro a sangre me guiara a ti, buscando alimentarme de tu cuello, pacientemente estoy. Huye ahora que puedes, si dejas las horas correr muy tarde para ti será, pues ya no serás el mismo…
La leyenda de Sara, la princesa oscura
Sepan, ¡oh Dioses que no hay peor muerte que la de no morir!, ¡Que no hay peor castigo que la inmortalidad! EL no poder cerrar los ojos nunca. El vivir eternamente por las noches en un vagar que no termina, suplicando por el nombre de Ella, suplicando por la tibieza de su sangre, por el sabor de su vientre. ¡ Oh la dulce muerte de los mortales, oh el dulce silencio de ya no escuchar las otras voces, las otras vidas ¡ Venid a mí, dadme la dulce sombra de la muerte, dadme la paz, has que cese este tormento, has que cese esta sangre por su cuerpo, esta sed por su sangre, esta ansia por su alma.
Oh, Sara, mi princesa, oh Sara, mi pequeña niña, me has condenado a la peor de las muertes: a la muerte que no cesa, la muerte que nos mantiene vivos sin morir, que nos quita la sangre y la sed, que nos arroja a los desfiladeros sin descanso. A la muerte de vagar las noches buscando un rastro de ti. Me dejas sangrando en una muerte que no termina, en un dolor que no cesa. Acaso ya no tienes amor en tu corazón, acaso has dejado de nombrarme en tus sueños. Oh Sara, ángel convertido en mujer para la redención de mis pecados, tú que con una palabra has sanado este insanidad de odios, esta sed de venganza y maldad, ahora con una palabra me arrojas al desierto, me dejas en manos de los enemigos, los impíos, los que no conocen el poder y sabiduría de la oscuridad, los que adoran al falso Dios.
Oh mi Dios, mi Señor de las tinieblas, la luz más bella, mi amado Luzbel, por qué me has abandonado, por qué me destierras de los muslos de mi amada Sara, por qué has permitido que crezca en su corazón la ortiga del olvido, por qué me dejas morir de sed.
Yo ya no tengo a dónde ir. Me he quedado ciego y solo, me he quedado sin tus manos que eran la luz de mi cuerpo. Me que quedado sin tu boca que era la dulce agua de mi sed. Me he quedado sin la santidad de tu vientre que era mi templo y mi refugio.
Aquí en mi tumba, bajo la tierra, cierro los ojos, esperando no abrirlos, por vez primera en centurias tengo miedo, oh mi amada niña, miedo de que tú ya no existas para mí, miedo de que nunca regreses de entre los muertos a darme el calor de tu sangre. Ven ángel de oscuridad, ven con tu cuerpo frágil de eternos veinte años, ofréceme el fruto de tus senos, déjame hundirme en el abismo que habita entre tus muslos, donde renazco, donde vuelvo a ser hombre, donde me convierto en niño, puro y libre de pecado, donde pronunció tu nombre sagrado, el que sólo nosotros conocemos, el que teníamos cuando éramos príncipes entre príncipes y éramos un solo, éramos la luz mas bella: Luzbel
Oh Sara salgo a vagar por las calles, pronunciando al viento tu nombre, dime dónde estas pequeña pervertida, dime dónde te han crucificado que yo daré mi vida por bajarte de la cruz, que yo daré mi alma por la salvación de la tuya, yo, el demonio, el despreciado por todos, el maldecido por el falso profeta, el que fue condenado a vagar por su traición , por haberle revelado al hombre la verdad de las escrituras, por haberle dado a comer del fruto del bien y del mal. Yo, el maldito que supo encontrar la fe en tu boca, que supo encontrar al verdadero Dios en la sagrada herida de tu vientre de mujer, dime oh mi señora de la noche, dime cómo has sido capaz de abandonarme entre este desierto de hombres, entre este ganado impío que no sabe de la inocencia verdadera, la inocencia de la oscuridad.
Ven Sara, ya no soporto más esta sed que calcina, mis labios están llagados, necesitan la pureza de tu sangre, mis manos sufren la ausencia de tus dedos entre mis dedos, tus pequeños deditos de ángel entre mis antiquísimas garras de demonio, Oh Sara, cómo puedes ser tan cruel, cómo puedes dejarme así, a mitad de la nada, perdido como nunca antes estuve, porque solamente quien ha sido salvado sabe de la fuerza del amor. Y tú pese a tu tristeza, pese a tu miedo, me has enseñado a ser un hombre y no un demonio, me has enseñado a ser un niño y no un traidor. Tú has sido la única mujer, bendita mujer, que ha visto mas allá de mi maldad de hombre, de mi fealdad de demonio y me has dado a beber del vino de la ternura, ese que solamente manos de mujer es capaz de ungir, oh mi niña ya no soporto tanto dolor, ya no soporto tanta desolación, venid , desde la noche a salvarme de mí mismo, venid a darme vida, y donde haya odio sembrar amor, oh Sara, mi amada Sara, no puedes dejarme en esta muerte sin nombre, en este morir sin morir, en esta muerte que no cesa. Dadme vida o muerte eterna, en tu vientre encomiendo mi espíritu y bendita eres entre todas las mujeres.
¿Qué celebrar el día de expresión? Celebrar algo que no existeJesús Marín
¿Qué celebrar el día de la libertad de expresión en Durango? Con qué cara decimos que tenemos libertad, aquí, en el Imperio del Gobierno, cuando este mantiene y patrocina casi toda la prensa escrita y electrónica que ocurre y discurre en este pequeño coto de poder, cuya palabra del actual gobernado es la única ley y la única verdad.
Cómo celebrar dicha libertad de prensa, cuando ningún periódico aquí en Durango se sostiene con sus ventas y depende de su supervivencia de la compra de publicidad oficial de gobierno, de la publicación de boletines como sus notas principales. Y sólo publica lo que el gobierno aprueba so pena dejarlo fuera del presupuesto.
Cómo puede decir uno que hay libertad de prensa cuando el vocero de comunicación oficial del gobierno fue impuesto por las relaciones de su señor padre que por méritos periodísticos e intelectuales.
Es libertad de expresión cuando se escriben que el mejor gobernador que hemos tenido es el actual, a sabiendas que se miente descaradamente y que lo único que se logra es lamerle las partes nobles al actual Gobernador, para seguir gozando de privilegios y canonjías.
Acaso es esa patética ceremonia que se da cada año en casa de gobierno, cuando el Don Gobernador acede a desayunar con sus “periodistas” y se ve rodeado en un denigrante besamanos de los principales directores, editores y demás fauna, celebrando “el día de libertad de expresión” , y se dan los abrazos de Judas y se desgarran las vestiduras y todos fingimos que hay libertad y todos fingimos que gozamos de pluralidad. Y no es que no existan verdaderos periodistas en Durango, si los hay, el último de ellos fue Francisco Zarco. Los actuales, simplemente tratan de sobrevivir entre la censura y la compra, entre el miedo y la zozobra de caer de la gracia del señor de Zambrano.
Aquí la libertad de expresión se reduce a un mera expresión: un periodista gana más por lo que no publica, y por ende se hace cómplice de lo que calla, que por lo escribe. Aquí la máxima del periodista liberal Francisco Zarco “ No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre”, solamente sirve de marco al discurso cada vez que se celebra el día de expresión.
Aunque este año, el desayuno, la celebración de la prensa, del señor gobernador con sus subordinados, oficial o no, se vio un piquín empañada por el mal gusto que tuvieron dos compañeros periodistas de morir en cumpliendo de su deber: el periodista mexicano Carlos Ortega, del diario Tiempo de Durango, fue asesinado a tiros en ese estado del norte de México, informan hoy medios locales. Al parecer, Carlos Ortega Samper, reportero y abogado de 52 años, fue abatido la tarde del domingo pasado de tres disparos en la cabeza en el municipio de Santa María de El Oro, donde vivía. (El Universal Ciudad de México Martes 05 de mayo de 2009 ) Sus coberturas más recientes habían estado relacionadas con presuntos actos de corrupción. Y días después. el asesinato del segundo periodista en Durango: Eliseo Barrón Hernández, reportero de sucesos para el periódico diario La Opinión, con base en Torreón, y para otros periódicos locales de Gómez Palacio, en el estado de Durango, fue secuestrado el 25 de mayo de 2009 y posteriormente asesinado. La noche del 25 de mayo, unos ocho hombres encapuchados y armados entraron en el domicilio de Barrón, en Gómez Palacio, lo golpearon en presencia de su esposa y sus dos hijos, y lo forzaron a entrar en un vehículo aparcado en el exterior. Su cuerpo fue hallado a la mañana siguiente en una acequia del municipio de Tlahualilo, Durango, próximo al estado de Coahuila. Presentaba una herida de bala en la cabeza y según ciertos informes su cuerpo también presentaba señales de tortura. Barrón (35) había cubierto, al parecer, temas policiales y criminales para el periódico La Opinión, con base en Torreón, en el estado vecino de Coahuila, durante los últimos 10 años. Se sabe que había informado recientemente sobre un escándalo de corrupción de la policía de Torreón a consecuencia del cual 302 agentes policiales fueron despedidos y al menos otros 20 estaban siendo investigados.
Bajo esta premisa, ¿ es valido celebrar una libertad de expresión de la cual solamente poseemos en las actas? ,pero que en los hechos demuestran que la profesión de periodista en México es una de la más peligrosas . Vale la pena el tongo de cada año, de desayunar con quien no garantiza la vida de quienes ejercen ese derecho y ese privilegio.
México pasó de 2002 a 2006 del lugar 75 al 135 de una lista de 160 países del mundo que privilegian la libertad de expresión.
Sobre el escritorio de Catalina Botero, la relatora especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los expedientes de periodistas asesinados o perseguidos en México son la mejor constancia de una realidad castigada por la violencia, la impunidad, la intolerancia política y la brutalidad de los cárteles de la droga.
“El poder del crimen organizado y de las mafias transnacionales han aumentado sustancialmente el riesgo para el ejercicio de la prensa libre en México”, dice Botero mientras pespuntea mentalmente el último informe preparado por su oficina. Un reporte de más de 200 páginas en el que, un rápido vistazo sobre el capítulo dedicado a México, resalta la siguiente frase: “En México, el periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo”.
El diagnóstico, elaborado por esta institución de la Organización de Estados Americanos (OEA), reitera así su preocupación “por el incremento generalizado de agresiones en perjuicio de periodistas, principalmente, en el caso de homicidios y desapariciones, así como la impunidad imperante para castigar tales ilícitos”.
En el caso de México, y de acuerdo a la información estadística recopilada por la relatoría, “entre 1995 y 2005 fueron asesinados en México 20 comunicadores sociales por motivos presuntamente relacionados con el ejercicio de la actividad periodística”.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) registró de 2000 a 2009 los homicidios de 50 periodistas y de 2005 a 2009 ha documentado la desaparición de siete comunicadores.
El organismo informó que el número de expedientes iniciados por presuntas violaciones a los Derechos Humanos de los informadores muestra una tendencia al alza.
A través de un comunicado, la CNDH destacó de 1991 a mayo del 2009 radicó 718 expedientes relacionados con violaciones a los Derechos Humanos de periodistas y comunicadores.
En 2000 se radicaron 13 expedientes; en 2001, 21; en 2002, 43; en 2003, 29; en 2004, 43; en 2005, 72; en 2006, 74: en 2007, 84; durante 2008 la cifra llegó a 80 y en los primeros cuatro meses de este año la cifra es de 24.
Por ello, señaló que el periodismo en México se ha convertido en una profesión de alto riesgo, sobre todo al considerar que estos datos sólo revelan la existencia de casos que toma registro la CNDH, por lo que la cifra real de agravios puede ser mucho mayor si se cuentan los casos que competen a las comisiones estatales o los que no se denuncian.
La CNDH reiteró su compromiso con el efectivo ejercicio de los derechos a la libertad de expresión y de información, a la protección a la vida y a la seguridad jurídica de los periodistas.
Ante esta serie de datos y de informes de organismos nacionales e internacionales, vale la pena celebrar la libertad de expresión en Durango y en México. Y seguir haciendo el jueguito cada “día de la libertad de expresión” al gobierno y seguimos enterrando a nuestros muertos.(jesusmarin73@hotmail.com)
domingo 7 de junio de 2009
Nadie te puede tocar
Jesús Marín
… amanece tan pronto y yo estoy tan solo y no me arrepiento de lo de ayer. Sí, las estrellas te iluminan y te sirven de guía, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar. Las distancias se hacen
cortas, pasan rápidas las horas y este cuarto no para de menguar. Y tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de este lugar…
El Duende. Bunbury
No sé cuando tiempo llevo aquí, en esta tumba, bajo toneladas de tierra, fue tanto el dolor de saberte perdida, ¡oh mi princesa de la noche, oh mi reina de la oscuridad!, que desesperado busqué el silencio de la tierra sagrada, único sitio donde los inmortales estamos a salvo, aquí no hay luz ni oscuridad, ni vencedores ni vencidos, solo paz, tregua para el desamparado, silencio para que el se ha cansado de clamar en el desierto.
No sé cuántos eones han pasado desde que busqué asilo en este cementerio, he cerrado los ojos pero mi corazón sigue sangrando por ti, ¡oh mi dueña!, ¡oh mi ángel de piedad!, venir a ser la luz de mis ojos, a ser la sangre que corre por mis venas, os suplico, volver a llenarme de ternura, dame la piedad de tus labios, lléname con la sangre de tu sangre; estas manos de demonio se marchitan sin la primavera de tus dedos. Vuelve a ser la niña que se queda dormida en mi pecho, vuelve a tomarme de la mano como en las noches en que mi sed de sangre la saciaba tu cuello. Ven a enseñarme que aún tengo salvación, yo, el maligno, yo, el maldecido desde el principio de los tiempos, el que fue desterrado y condenado a vagar eternamente, el ángel caído: detén este dolor, acaba con este odio, , mi reina, ven con tu sabiduría de mujer a redimir este cuerpo crucificado, bájame de la cruz con el sacrificio de tu inocencia, solo tú puedes salvarme, solo tú puedes, Oh despertad de tu sueño de muerte, Oh Dios, cualquier Dios, escuchad esta plegaria, haced que ella regrese a mí, mis lágrimas de sangre son testimonio que yo también necesito del perdón, yo también soy hijo de Dios, Oh Jesús Cristo mi odiado enemigo, interceder por mí, haced que resucite , que sea eternamente mía, te ofrezco mi alma rebelde, te ofrezco mi redención, he aquí mi maldad a cambio de su amor. A cambio de la mirada de sus ojos, iluminando este páramo, iluminando este desierto de mi cuerpo. Ella es la verdad y el verbo. Bendita sea entre todas las mujeres y bendito sea su vientre, mi virgen oscura, mi pequeño ángel de piedad,
¿Recuerdas?, las noches en caminamos por las desiertas calles, de ciudades ya olvidadas, entre gente que hace millones es polvo, de cómo sentía tu tristeza refugiándose en mi pecho, de nuestros besos, de las mordidas en el cuello, del grito de dolor al poseerte la primera vez, cuando bebí por vez primera de tu inocencia de mujer. Recuerdas como se perdía tu pequeña mano blanca entre la oscuridad de mis garras y como tu risa eran diamantes cayendo en mi corazón , oh dulce niña, oh dulce amor, heme aquí de rodillas, un demonio condenado al destierro, clamando por tu regreso.
Aquí entre nieblas, en la oscuridad de mi corazón, entre la sangre estéril, he escuchado tu voz, tu débil voz quejándote, llamándome, llorando por los dos. Pero estoy tan débil, tan vencido, necesito de tu sangre, mi joven niña, mi hermosa , ven a ofrecerme la inocencia de tu vientre, ven a darme vida de nuevo, yo el inmortal, Príncipe entre Príncipes, clamando por piedad, yo, el devorador de la noche, el que abre caminos, desamparado, llorando como un crío, muriendo sin honor, clamando por tus labios, ¡oh !
Yo no soporto vivir sin ti, he sido vencido por lo que los humanos llaman amor, ahora comprendo que necesito de la desnudez tu espalda, besarla hasta recorrer el húmedo camino que me lleve a la gloria , que me lleve a la muerte sagrada de dos cuerpos retorciéndose ,cual serpientes, cual antiguo ritual ; necesito morder y desgarrar tu piel, necesito el desamparado abismo de tus muslos, abiertos a mi lujuria: es tu cuerpo el templo donde son perdonados mis pecados, donde la sangre derramada es purificada. ¡Dios, cualquier Dios!, escuchadme, a este príncipe en el exilio, a este demonio condenado a vivir sin ella, perdonadme, haz que regrese, que mi amada regrese de entre los muertos, que su cuerpo deje de ser carroña, y vuelva a ser esa niña hermosa, de ojos tristes, de talle delgado, de senos pequeños, por favor, cualquier Dios, os suplico, tomadme a mí, pero a ella volved a darle vida, oh perdóname mis pecados; ángel de la oscuridad, necesito que juntos busquemos el consuelo de la muerte, ven amada mía y bebamos la sangre de nuestros cuerpos, déjame abrir con mi lengua la herida de tu vientre y beber de ella, el único alimento que me redime, la única sangre que me convierte en iluminado, oh dulce niña con tus manos haces que mi maldad se convierta en inocencia, solo tú has sabido ver más allá de mi crueldad, solo tu voz hace que el odio de siglos desaparezca, yo podría morir por tus manos y lo sabes, soy eternamente tuyo. Oh mi ángel de piedad, extraño tus colmillos hundiéndose en mi cuello, bebiendo mi sangre, alimentándome de ti, extraño cuando tus manos se posan en mi rostro y lo recorren lentamente, oh , necesito la ternura que solamente en tus manos he podido encontrar, te necesito despojada de tu humanidad, convertida en mi princesa, para volver a ser lo que fuimos, la luz más bella, el ángel caído que los impíos separaron ven a mí, princesa de la oscuridad. ¡Oh Dios, cualquier Dios, escuchadnos y tenednos piedad, os suplicamos!
Jesús Marín
… amanece tan pronto y yo estoy tan solo y no me arrepiento de lo de ayer. Sí, las estrellas te iluminan y te sirven de guía, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar. Las distancias se hacen
cortas, pasan rápidas las horas y este cuarto no para de menguar. Y tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de este lugar…
El Duende. Bunbury
No sé cuando tiempo llevo aquí, en esta tumba, bajo toneladas de tierra, fue tanto el dolor de saberte perdida, ¡oh mi princesa de la noche, oh mi reina de la oscuridad!, que desesperado busqué el silencio de la tierra sagrada, único sitio donde los inmortales estamos a salvo, aquí no hay luz ni oscuridad, ni vencedores ni vencidos, solo paz, tregua para el desamparado, silencio para que el se ha cansado de clamar en el desierto.
No sé cuántos eones han pasado desde que busqué asilo en este cementerio, he cerrado los ojos pero mi corazón sigue sangrando por ti, ¡oh mi dueña!, ¡oh mi ángel de piedad!, venir a ser la luz de mis ojos, a ser la sangre que corre por mis venas, os suplico, volver a llenarme de ternura, dame la piedad de tus labios, lléname con la sangre de tu sangre; estas manos de demonio se marchitan sin la primavera de tus dedos. Vuelve a ser la niña que se queda dormida en mi pecho, vuelve a tomarme de la mano como en las noches en que mi sed de sangre la saciaba tu cuello. Ven a enseñarme que aún tengo salvación, yo, el maligno, yo, el maldecido desde el principio de los tiempos, el que fue desterrado y condenado a vagar eternamente, el ángel caído: detén este dolor, acaba con este odio, , mi reina, ven con tu sabiduría de mujer a redimir este cuerpo crucificado, bájame de la cruz con el sacrificio de tu inocencia, solo tú puedes salvarme, solo tú puedes, Oh despertad de tu sueño de muerte, Oh Dios, cualquier Dios, escuchad esta plegaria, haced que ella regrese a mí, mis lágrimas de sangre son testimonio que yo también necesito del perdón, yo también soy hijo de Dios, Oh Jesús Cristo mi odiado enemigo, interceder por mí, haced que resucite , que sea eternamente mía, te ofrezco mi alma rebelde, te ofrezco mi redención, he aquí mi maldad a cambio de su amor. A cambio de la mirada de sus ojos, iluminando este páramo, iluminando este desierto de mi cuerpo. Ella es la verdad y el verbo. Bendita sea entre todas las mujeres y bendito sea su vientre, mi virgen oscura, mi pequeño ángel de piedad,
¿Recuerdas?, las noches en caminamos por las desiertas calles, de ciudades ya olvidadas, entre gente que hace millones es polvo, de cómo sentía tu tristeza refugiándose en mi pecho, de nuestros besos, de las mordidas en el cuello, del grito de dolor al poseerte la primera vez, cuando bebí por vez primera de tu inocencia de mujer. Recuerdas como se perdía tu pequeña mano blanca entre la oscuridad de mis garras y como tu risa eran diamantes cayendo en mi corazón , oh dulce niña, oh dulce amor, heme aquí de rodillas, un demonio condenado al destierro, clamando por tu regreso.
Aquí entre nieblas, en la oscuridad de mi corazón, entre la sangre estéril, he escuchado tu voz, tu débil voz quejándote, llamándome, llorando por los dos. Pero estoy tan débil, tan vencido, necesito de tu sangre, mi joven niña, mi hermosa , ven a ofrecerme la inocencia de tu vientre, ven a darme vida de nuevo, yo el inmortal, Príncipe entre Príncipes, clamando por piedad, yo, el devorador de la noche, el que abre caminos, desamparado, llorando como un crío, muriendo sin honor, clamando por tus labios, ¡oh !
Yo no soporto vivir sin ti, he sido vencido por lo que los humanos llaman amor, ahora comprendo que necesito de la desnudez tu espalda, besarla hasta recorrer el húmedo camino que me lleve a la gloria , que me lleve a la muerte sagrada de dos cuerpos retorciéndose ,cual serpientes, cual antiguo ritual ; necesito morder y desgarrar tu piel, necesito el desamparado abismo de tus muslos, abiertos a mi lujuria: es tu cuerpo el templo donde son perdonados mis pecados, donde la sangre derramada es purificada. ¡Dios, cualquier Dios!, escuchadme, a este príncipe en el exilio, a este demonio condenado a vivir sin ella, perdonadme, haz que regrese, que mi amada regrese de entre los muertos, que su cuerpo deje de ser carroña, y vuelva a ser esa niña hermosa, de ojos tristes, de talle delgado, de senos pequeños, por favor, cualquier Dios, os suplico, tomadme a mí, pero a ella volved a darle vida, oh perdóname mis pecados; ángel de la oscuridad, necesito que juntos busquemos el consuelo de la muerte, ven amada mía y bebamos la sangre de nuestros cuerpos, déjame abrir con mi lengua la herida de tu vientre y beber de ella, el único alimento que me redime, la única sangre que me convierte en iluminado, oh dulce niña con tus manos haces que mi maldad se convierta en inocencia, solo tú has sabido ver más allá de mi crueldad, solo tu voz hace que el odio de siglos desaparezca, yo podría morir por tus manos y lo sabes, soy eternamente tuyo. Oh mi ángel de piedad, extraño tus colmillos hundiéndose en mi cuello, bebiendo mi sangre, alimentándome de ti, extraño cuando tus manos se posan en mi rostro y lo recorren lentamente, oh , necesito la ternura que solamente en tus manos he podido encontrar, te necesito despojada de tu humanidad, convertida en mi princesa, para volver a ser lo que fuimos, la luz más bella, el ángel caído que los impíos separaron ven a mí, princesa de la oscuridad. ¡Oh Dios, cualquier Dios, escuchadnos y tenednos piedad, os suplicamos!
viernes 1 de mayo de 2009
Erase una vez por Durango
Jesús Marín
…La diligencia, mi amor ya no circula,ni el Doroteo aquel un tal Arango, ni aventureros ni vagos valedores, será por eso que NADIE VA A DURANGO. Aquí la mano de Dios esta re-lejos
"sera por ser tan ateos" dice un vato se fue Jonh Wayne y el pueblo es un fantasma, será por eso que nadie va a durango?..
Rola del Jaime López
Escena uno:
Hubo una vez un lugar llamado Durango. Un puñado de dólares para Durango. Nadie va Durango, cantaba un trashumante trovador. Érase una vez por Durango, la tierra del cine. Pueblos fantasmas, vaqueros con la pistola a medio muslo. John Wayne impasible, cabalgando por las tierras de Durango. El tunco Maclovio mascando un palillo de dientes, ficción que se ha convertido en realidad, ahora la película se Durango ensangrentado. Durango de ejecuciones diarias, a plena luz del día. Por sus calles , cierto, ya no llegan los viejos vaqueros americanos de las películas filmadas bajo este cielo esplendoroso, ahora la realidad ha superado la ficción. Ahora se matan en sus calles los sicarios y no con viejas colts cuarenta y cinco ni rifles Winchesters, no ahora el traqueteo de la metralla es cotidiano, ahora el plomo ardiente atraviesa cualquier coraza hasta la del alma. Ahora aparecen sus cabezas en hieleras no colgando de una soga como antaño, como en la soga del juez Paul Newman. Y cuando huyen no lo hacen de viejas cárceles de adobe, tumbando una reja, ahora toman por asalto, en perfecta conjunción militar, perfectamente armados, CERESOS y hacen su ley, la única que ya rifa en Durango, la ley del más fuerte, del más despiadado. Ahora ya no cabalgan en briosos caballos, sintiendo el viento en el rostro y el sol sobre la piel, ahora se pasean en poderosas hummers, exhiben su poder económico en grandes camionetas que zumban por la sierra, que se ríen de los militares y de la policía. Ya no roban trenes cargados de oro, ahora el oro lo traen en las cadenas y pulseras, en las cachas de su cuerno de chivo. Se fue John Wayne pero llego el Narcotráfico. SE fue el viejo Duke pero llego el Chapo. Ahora menos nadie viene a Durango.
Escena dos:
Érase un vez un virrey en una tierra de Jaujá. Mientras el declaraba por decreto ser feliz, la gente se desmoronaba por sus calles, la gente morían ejecutada. La gente era levantada en pleno día para aparecer luego ensarapados o faltos de cabeza. Era un Virrey que vivía opulentamente en su castillo de Zambrano, cuya mayor gracia, era sembrar palmeras donde hubo desiertos. Y mientras viajaba por las europas su reino se desmoronaba. Mientras el comia paella, sus soldados morían en la sierra. Érase un Virrey que al inaugurar una calle pavimentada lo anunciaba a los cuatro vientos, se autodeclarada por medio de lambiscones, ser el mejor virrey que ha tenido Durango. Y la pueblo circo, maroma y teatro. Y se le vio al Virrey dándose baños de pueblo, bailar el pasito duranguense en bailes y saraos, vestirse de indígena, besando escuincles socrosos. Y arrancarse las ropas ante el dolor de sus súbditos caídos en cumplimiento de su deber. Pero jamás ha movido un dedo para detener tanta sangre derramada. Jamás sale más allá del patio de su castillo. Para él todo va bien y Durango ya es una potencia mundial. Y Durango es el estado mas pujante y mas armonico. Benditos aquellos que teniendo ojos no quieren ver. Que teniendo oídos no quieren escuchar.
Y el rumor fue más fuerte que la corte de lacayos y arrastrados, y el rumor fue más fuerte que las costosas campañas publicitarias en los medios, el virrey de Durango no vive en el palacio de Zambrano, vive y reina por Guanaceví. Y su palabra es ley por todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Y aún más allá, donde nunca se pone el sol.
Escena Tres:
El atrio principal de catedral. Seis de la mañana. Uno de los príncipes de la Iglesia se arrodilla en su plegaria matutina: Señor, oh Señor, por qué me diste esta boca tan bocaza, por qué no pudiste un cierre tiempo. ¿ Dios mío que he hecho? ¿ Quién nos socorrerá ahora con las narcolimosnas?
Un dos antes:
Para que nos hacemos guajes. Él vive allá por Guanacevi, tiene un rancho, caray si hasta el más pendejo lo sabe, aunque lleve placa o no (risitas sagradas) mientras se acomoda su mitra y hace ojitos pispiretos.
Un día después de ese día:
En homenaje a el gran mimo Cantinflas, pues me desdijo, yo no dije lo que dije, ni dije lo que quería decir, es decir dije lo que dije pero sin quererlo decir, ya ven como son, ahí esta el detalle, él sí vive en Durango, pero no vive, pero a lo mejor sí, pero a lo mejor no, es más me rajo y que pongan el rajado( cierra los ojitos, entornándolos como acordándose de los rajados que han pasado por su parroquia) es más ya estoy ciego, sordo mudo, lero lero candelero. Y viva Cristo Rey.
Escena tres:
Dos hombres ejecutados en una camioneta en la sierra. Innumerables balazos de armas de grueso calibre. Sus rostros desfigurados por los golpes y la tortura, luego se supo que eran tenientes, de inteligencia militar. Y a un lado de los cuerpos, un letrero: los chapos no le tenemos miedo ni a la iglesia ni a la ley.( ni al cielo, ni al diablo, ni a Felinillo ni al negrito de la casa blanca, ni a nadie, ¿está claro?)
Escena cuatro:
Declaración conjunta de la PGR, los chicos de verde y cuanta policía inoperante se les ocurra, pa ahorrarnos demagogia y escenitas: dizque después de investigaciones bien concienzudas, y de haber revisado el Internet, la inteligencia judicial y la militar, llegamos, después de autoaplicarlos el tehuanazo y el polígrafo marca acme que el tal chapo no existe, ni existió, que es un mito genial de los gringos, chapo la bola quien lo inventaría, pero que estamos tras la pista de quien creemos es el capo de capos, un tal James Bond, que pronto caerá y que creemos que mete la coca de contrabando pro medio de sus películas. Seguiremos informando, o que le tenga otra información que la aporte con toy y hermana, digo pa que valga la pena la desvelada.
Jesús Marín
…La diligencia, mi amor ya no circula,ni el Doroteo aquel un tal Arango, ni aventureros ni vagos valedores, será por eso que NADIE VA A DURANGO. Aquí la mano de Dios esta re-lejos
"sera por ser tan ateos" dice un vato se fue Jonh Wayne y el pueblo es un fantasma, será por eso que nadie va a durango?..
Rola del Jaime López
Escena uno:
Hubo una vez un lugar llamado Durango. Un puñado de dólares para Durango. Nadie va Durango, cantaba un trashumante trovador. Érase una vez por Durango, la tierra del cine. Pueblos fantasmas, vaqueros con la pistola a medio muslo. John Wayne impasible, cabalgando por las tierras de Durango. El tunco Maclovio mascando un palillo de dientes, ficción que se ha convertido en realidad, ahora la película se Durango ensangrentado. Durango de ejecuciones diarias, a plena luz del día. Por sus calles , cierto, ya no llegan los viejos vaqueros americanos de las películas filmadas bajo este cielo esplendoroso, ahora la realidad ha superado la ficción. Ahora se matan en sus calles los sicarios y no con viejas colts cuarenta y cinco ni rifles Winchesters, no ahora el traqueteo de la metralla es cotidiano, ahora el plomo ardiente atraviesa cualquier coraza hasta la del alma. Ahora aparecen sus cabezas en hieleras no colgando de una soga como antaño, como en la soga del juez Paul Newman. Y cuando huyen no lo hacen de viejas cárceles de adobe, tumbando una reja, ahora toman por asalto, en perfecta conjunción militar, perfectamente armados, CERESOS y hacen su ley, la única que ya rifa en Durango, la ley del más fuerte, del más despiadado. Ahora ya no cabalgan en briosos caballos, sintiendo el viento en el rostro y el sol sobre la piel, ahora se pasean en poderosas hummers, exhiben su poder económico en grandes camionetas que zumban por la sierra, que se ríen de los militares y de la policía. Ya no roban trenes cargados de oro, ahora el oro lo traen en las cadenas y pulseras, en las cachas de su cuerno de chivo. Se fue John Wayne pero llego el Narcotráfico. SE fue el viejo Duke pero llego el Chapo. Ahora menos nadie viene a Durango.
Escena dos:
Érase un vez un virrey en una tierra de Jaujá. Mientras el declaraba por decreto ser feliz, la gente se desmoronaba por sus calles, la gente morían ejecutada. La gente era levantada en pleno día para aparecer luego ensarapados o faltos de cabeza. Era un Virrey que vivía opulentamente en su castillo de Zambrano, cuya mayor gracia, era sembrar palmeras donde hubo desiertos. Y mientras viajaba por las europas su reino se desmoronaba. Mientras el comia paella, sus soldados morían en la sierra. Érase un Virrey que al inaugurar una calle pavimentada lo anunciaba a los cuatro vientos, se autodeclarada por medio de lambiscones, ser el mejor virrey que ha tenido Durango. Y la pueblo circo, maroma y teatro. Y se le vio al Virrey dándose baños de pueblo, bailar el pasito duranguense en bailes y saraos, vestirse de indígena, besando escuincles socrosos. Y arrancarse las ropas ante el dolor de sus súbditos caídos en cumplimiento de su deber. Pero jamás ha movido un dedo para detener tanta sangre derramada. Jamás sale más allá del patio de su castillo. Para él todo va bien y Durango ya es una potencia mundial. Y Durango es el estado mas pujante y mas armonico. Benditos aquellos que teniendo ojos no quieren ver. Que teniendo oídos no quieren escuchar.
Y el rumor fue más fuerte que la corte de lacayos y arrastrados, y el rumor fue más fuerte que las costosas campañas publicitarias en los medios, el virrey de Durango no vive en el palacio de Zambrano, vive y reina por Guanaceví. Y su palabra es ley por todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Y aún más allá, donde nunca se pone el sol.
Escena Tres:
El atrio principal de catedral. Seis de la mañana. Uno de los príncipes de la Iglesia se arrodilla en su plegaria matutina: Señor, oh Señor, por qué me diste esta boca tan bocaza, por qué no pudiste un cierre tiempo. ¿ Dios mío que he hecho? ¿ Quién nos socorrerá ahora con las narcolimosnas?
Un dos antes:
Para que nos hacemos guajes. Él vive allá por Guanacevi, tiene un rancho, caray si hasta el más pendejo lo sabe, aunque lleve placa o no (risitas sagradas) mientras se acomoda su mitra y hace ojitos pispiretos.
Un día después de ese día:
En homenaje a el gran mimo Cantinflas, pues me desdijo, yo no dije lo que dije, ni dije lo que quería decir, es decir dije lo que dije pero sin quererlo decir, ya ven como son, ahí esta el detalle, él sí vive en Durango, pero no vive, pero a lo mejor sí, pero a lo mejor no, es más me rajo y que pongan el rajado( cierra los ojitos, entornándolos como acordándose de los rajados que han pasado por su parroquia) es más ya estoy ciego, sordo mudo, lero lero candelero. Y viva Cristo Rey.
Escena tres:
Dos hombres ejecutados en una camioneta en la sierra. Innumerables balazos de armas de grueso calibre. Sus rostros desfigurados por los golpes y la tortura, luego se supo que eran tenientes, de inteligencia militar. Y a un lado de los cuerpos, un letrero: los chapos no le tenemos miedo ni a la iglesia ni a la ley.( ni al cielo, ni al diablo, ni a Felinillo ni al negrito de la casa blanca, ni a nadie, ¿está claro?)
Escena cuatro:
Declaración conjunta de la PGR, los chicos de verde y cuanta policía inoperante se les ocurra, pa ahorrarnos demagogia y escenitas: dizque después de investigaciones bien concienzudas, y de haber revisado el Internet, la inteligencia judicial y la militar, llegamos, después de autoaplicarlos el tehuanazo y el polígrafo marca acme que el tal chapo no existe, ni existió, que es un mito genial de los gringos, chapo la bola quien lo inventaría, pero que estamos tras la pista de quien creemos es el capo de capos, un tal James Bond, que pronto caerá y que creemos que mete la coca de contrabando pro medio de sus películas. Seguiremos informando, o que le tenga otra información que la aporte con toy y hermana, digo pa que valga la pena la desvelada.
Erase una vez por Durango
Jesús Marín
…La diligencia, mi amor ya no circula,ni el Doroteo aquel un tal Arango, ni aventureros ni vagos valedores, será por eso que NADIE VA A DURANGO. Aquí la mano de Dios esta re-lejos
"sera por ser tan ateos" dice un vato se fue Jonh Wayne y el pueblo es un fantasma, será por eso que nadie va a durango?..
Rola del Jaime López
Escena uno:
Hubo una vez un lugar llamado Durango. Un puñado de dólares para Durango. Nadie va Durango, cantaba un trashumante trovador. Érase una vez por Durango, la tierra del cine. Pueblos fantasmas, vaqueros con la pistola a medio muslo. John Wayne impasible, cabalgando por las tierras de Durango. El tunco Maclovio mascando un palillo de dientes, ficción que se ha convertido en realidad, ahora la película se Durango ensangrentado. Durango de ejecuciones diarias, a plena luz del día. Por sus calles , cierto, ya no llegan los viejos vaqueros americanos de las películas filmadas bajo este cielo esplendoroso, ahora la realidad ha superado la ficción. Ahora se matan en sus calles los sicarios y no con viejas colts cuarenta y cinco ni rifles Winchesters, no ahora el traqueteo de la metralla es cotidiano, ahora el plomo ardiente atraviesa cualquier coraza hasta la del alma. Ahora aparecen sus cabezas en hieleras no colgando de una soga como antaño, como en la soga del juez Paul Newman. Y cuando huyen no lo hacen de viejas cárceles de adobe, tumbando una reja, ahora toman por asalto, en perfecta conjunción militar, perfectamente armados, CERESOS y hacen su ley, la única que ya rifa en Durango, la ley del más fuerte, del más despiadado. Ahora ya no cabalgan en briosos caballos, sintiendo el viento en el rostro y el sol sobre la piel, ahora se pasean en poderosas hummers, exhiben su poder económico en grandes camionetas que zumban por la sierra, que se ríen de los militares y de la policía. Ya no roban trenes cargados de oro, ahora el oro lo traen en las cadenas y pulseras, en las cachas de su cuerno de chivo. Se fue John Wayne pero llego el Narcotráfico. SE fue el viejo Duke pero llego el Chapo. Ahora menos nadie viene a Durango.
Escena dos:
Érase un vez un virrey en una tierra de Jaujá. Mientras el declaraba por decreto ser feliz, la gente se desmoronaba por sus calles, la gente morían ejecutada. La gente era levantada en pleno día para aparecer luego ensarapados o faltos de cabeza. Era un Virrey que vivía opulentamente en su castillo de Zambrano, cuya mayor gracia, era sembrar palmeras donde hubo desiertos. Y mientras viajaba por las europas su reino se desmoronaba. Mientras el comia paella, sus soldados morían en la sierra. Érase un Virrey que al inaugurar una calle pavimentada lo anunciaba a los cuatro vientos, se autodeclarada por medio de lambiscones, ser el mejor virrey que ha tenido Durango. Y la pueblo circo, maroma y teatro. Y se le vio al Virrey dándose baños de pueblo, bailar el pasito duranguense en bailes y saraos, vestirse de indígena, besando escuincles socrosos. Y arrancarse las ropas ante el dolor de sus súbditos caídos en cumplimiento de su deber. Pero jamás ha movido un dedo para detener tanta sangre derramada. Jamás sale más allá del patio de su castillo. Para él todo va bien y Durango ya es una potencia mundial. Y Durango es el estado mas pujante y mas armonico. Benditos aquellos que teniendo ojos no quieren ver. Que teniendo oídos no quieren escuchar.
Y el rumor fue más fuerte que la corte de lacayos y arrastrados, y el rumor fue más fuerte que las costosas campañas publicitarias en los medios, el virrey de Durango no vive en el palacio de Zambrano, vive y reina por Guanaceví. Y su palabra es ley por todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Y aún más allá, donde nunca se pone el sol.
Escena Tres:
El atrio principal de catedral. Seis de la mañana. Uno de los príncipes de la Iglesia se arrodilla en su plegaria matutina: Señor, oh Señor, por qué me diste esta boca tan bocaza, por qué no pudiste un cierre tiempo. ¿ Dios mío que he hecho? ¿ Quién nos socorrerá ahora con las narcolimosnas?
Un dos antes:
Para que nos hacemos guajes. Él vive allá por Guanacevi, tiene un rancho, caray si hasta el más pendejo lo sabe, aunque lleve placa o no (risitas sagradas) mientras se acomoda su mitra y hace ojitos pispiretos.
Un día después de ese día:
En homenaje a el gran mimo Cantinflas, pues me desdijo, yo no dije lo que dije, ni dije lo que quería decir, es decir dije lo que dije pero sin quererlo decir, ya ven como son, ahí esta el detalle, él sí vive en Durango, pero no vive, pero a lo mejor sí, pero a lo mejor no, es más me rajo y que pongan el rajado( cierra los ojitos, entornándolos como acordándose de los rajados que han pasado por su parroquia) es más ya estoy ciego, sordo mudo, lero lero candelero. Y viva Cristo Rey.
Escena tres:
Dos hombres ejecutados en una camioneta en la sierra. Innumerables balazos de armas de grueso calibre. Sus rostros desfigurados por los golpes y la tortura, luego se supo que eran tenientes, de inteligencia militar. Y a un lado de los cuerpos, un letrero: los chapos no le tenemos miedo ni a la iglesia ni a la ley.( ni al cielo, ni al diablo, ni a Felinillo ni al negrito de la casa blanca, ni a nadie, ¿está claro?)
Escena cuatro:
Declaración conjunta de la PGR, los chicos de verde y cuanta policía inoperante se les ocurra, pa ahorrarnos demagogia y escenitas: dizque después de investigaciones bien concienzudas, y de haber revisado el Internet, la inteligencia judicial y la militar, llegamos, después de autoaplicarlos el tehuanazo y el polígrafo marca acme que el tal chapo no existe, ni existió, que es un mito genial de los gringos, chapo la bola quien lo inventaría, pero que estamos tras la pista de quien creemos es el capo de capos, un tal James Bond, que pronto caerá y que creemos que mete la coca de contrabando pro medio de sus películas. Seguiremos informando, o que le tenga otra información que la aporte con toy y hermana, digo pa que valga la pena la desvelada.
Jesús Marín
…La diligencia, mi amor ya no circula,ni el Doroteo aquel un tal Arango, ni aventureros ni vagos valedores, será por eso que NADIE VA A DURANGO. Aquí la mano de Dios esta re-lejos
"sera por ser tan ateos" dice un vato se fue Jonh Wayne y el pueblo es un fantasma, será por eso que nadie va a durango?..
Rola del Jaime López
Escena uno:
Hubo una vez un lugar llamado Durango. Un puñado de dólares para Durango. Nadie va Durango, cantaba un trashumante trovador. Érase una vez por Durango, la tierra del cine. Pueblos fantasmas, vaqueros con la pistola a medio muslo. John Wayne impasible, cabalgando por las tierras de Durango. El tunco Maclovio mascando un palillo de dientes, ficción que se ha convertido en realidad, ahora la película se Durango ensangrentado. Durango de ejecuciones diarias, a plena luz del día. Por sus calles , cierto, ya no llegan los viejos vaqueros americanos de las películas filmadas bajo este cielo esplendoroso, ahora la realidad ha superado la ficción. Ahora se matan en sus calles los sicarios y no con viejas colts cuarenta y cinco ni rifles Winchesters, no ahora el traqueteo de la metralla es cotidiano, ahora el plomo ardiente atraviesa cualquier coraza hasta la del alma. Ahora aparecen sus cabezas en hieleras no colgando de una soga como antaño, como en la soga del juez Paul Newman. Y cuando huyen no lo hacen de viejas cárceles de adobe, tumbando una reja, ahora toman por asalto, en perfecta conjunción militar, perfectamente armados, CERESOS y hacen su ley, la única que ya rifa en Durango, la ley del más fuerte, del más despiadado. Ahora ya no cabalgan en briosos caballos, sintiendo el viento en el rostro y el sol sobre la piel, ahora se pasean en poderosas hummers, exhiben su poder económico en grandes camionetas que zumban por la sierra, que se ríen de los militares y de la policía. Ya no roban trenes cargados de oro, ahora el oro lo traen en las cadenas y pulseras, en las cachas de su cuerno de chivo. Se fue John Wayne pero llego el Narcotráfico. SE fue el viejo Duke pero llego el Chapo. Ahora menos nadie viene a Durango.
Escena dos:
Érase un vez un virrey en una tierra de Jaujá. Mientras el declaraba por decreto ser feliz, la gente se desmoronaba por sus calles, la gente morían ejecutada. La gente era levantada en pleno día para aparecer luego ensarapados o faltos de cabeza. Era un Virrey que vivía opulentamente en su castillo de Zambrano, cuya mayor gracia, era sembrar palmeras donde hubo desiertos. Y mientras viajaba por las europas su reino se desmoronaba. Mientras el comia paella, sus soldados morían en la sierra. Érase un Virrey que al inaugurar una calle pavimentada lo anunciaba a los cuatro vientos, se autodeclarada por medio de lambiscones, ser el mejor virrey que ha tenido Durango. Y la pueblo circo, maroma y teatro. Y se le vio al Virrey dándose baños de pueblo, bailar el pasito duranguense en bailes y saraos, vestirse de indígena, besando escuincles socrosos. Y arrancarse las ropas ante el dolor de sus súbditos caídos en cumplimiento de su deber. Pero jamás ha movido un dedo para detener tanta sangre derramada. Jamás sale más allá del patio de su castillo. Para él todo va bien y Durango ya es una potencia mundial. Y Durango es el estado mas pujante y mas armonico. Benditos aquellos que teniendo ojos no quieren ver. Que teniendo oídos no quieren escuchar.
Y el rumor fue más fuerte que la corte de lacayos y arrastrados, y el rumor fue más fuerte que las costosas campañas publicitarias en los medios, el virrey de Durango no vive en el palacio de Zambrano, vive y reina por Guanaceví. Y su palabra es ley por todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Y aún más allá, donde nunca se pone el sol.
Escena Tres:
El atrio principal de catedral. Seis de la mañana. Uno de los príncipes de la Iglesia se arrodilla en su plegaria matutina: Señor, oh Señor, por qué me diste esta boca tan bocaza, por qué no pudiste un cierre tiempo. ¿ Dios mío que he hecho? ¿ Quién nos socorrerá ahora con las narcolimosnas?
Un dos antes:
Para que nos hacemos guajes. Él vive allá por Guanacevi, tiene un rancho, caray si hasta el más pendejo lo sabe, aunque lleve placa o no (risitas sagradas) mientras se acomoda su mitra y hace ojitos pispiretos.
Un día después de ese día:
En homenaje a el gran mimo Cantinflas, pues me desdijo, yo no dije lo que dije, ni dije lo que quería decir, es decir dije lo que dije pero sin quererlo decir, ya ven como son, ahí esta el detalle, él sí vive en Durango, pero no vive, pero a lo mejor sí, pero a lo mejor no, es más me rajo y que pongan el rajado( cierra los ojitos, entornándolos como acordándose de los rajados que han pasado por su parroquia) es más ya estoy ciego, sordo mudo, lero lero candelero. Y viva Cristo Rey.
Escena tres:
Dos hombres ejecutados en una camioneta en la sierra. Innumerables balazos de armas de grueso calibre. Sus rostros desfigurados por los golpes y la tortura, luego se supo que eran tenientes, de inteligencia militar. Y a un lado de los cuerpos, un letrero: los chapos no le tenemos miedo ni a la iglesia ni a la ley.( ni al cielo, ni al diablo, ni a Felinillo ni al negrito de la casa blanca, ni a nadie, ¿está claro?)
Escena cuatro:
Declaración conjunta de la PGR, los chicos de verde y cuanta policía inoperante se les ocurra, pa ahorrarnos demagogia y escenitas: dizque después de investigaciones bien concienzudas, y de haber revisado el Internet, la inteligencia judicial y la militar, llegamos, después de autoaplicarlos el tehuanazo y el polígrafo marca acme que el tal chapo no existe, ni existió, que es un mito genial de los gringos, chapo la bola quien lo inventaría, pero que estamos tras la pista de quien creemos es el capo de capos, un tal James Bond, que pronto caerá y que creemos que mete la coca de contrabando pro medio de sus películas. Seguiremos informando, o que le tenga otra información que la aporte con toy y hermana, digo pa que valga la pena la desvelada.
Nadie te puede tocar
Jesús Marín
… amanece tan pronto y yo estoy tan solo y no me arrepiento de lo de ayer. Sí, las estrellas te iluminan y te sirven de guía, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar. Las distancias se hacen
cortas, pasan rápidas las horas y este cuarto no para de menguar. Y tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de este lugar…
El Duende. Bunbury
No sé cuando tiempo llevo aquí, en esta tumba, bajo toneladas de tierra, fue tanto el dolor de saberte perdida, ¡oh mi princesa de la noche, oh mi reina de la oscuridad!, que desesperado busqué el silencio de la tierra sagrada, único sitio donde los inmortales estamos a salvo, aquí no hay luz ni oscuridad, ni vencedores ni vencidos, solo paz, tregua para el desamparado, silencio para que el se ha cansado de clamar en el desierto.
No sé cuántos eones han pasado desde que busqué asilo en este cementerio, he cerrado los ojos pero mi corazón sigue sangrando por ti, ¡oh mi dueña!, ¡oh mi ángel de piedad!, venir a ser la luz de mis ojos, a ser la sangre que corre por mis venas, os suplico, volver a llenarme de ternura, dame la piedad de tus labios, lléname con la sangre de tu sangre; estas manos de demonio se marchitan sin la primavera de tus dedos. Vuelve a ser la niña que se queda dormida en mi pecho, vuelve a tomarme de la mano como en las noches en que mi sed de sangre la saciaba tu cuello. Ven a enseñarme que aún tengo salvación, yo, el maligno, yo, el maldecido desde el principio de los tiempos, el que fue desterrado y condenado a vagar eternamente, el ángel caído: detén este dolor, acaba con este odio, Sara, mi reina, ven con tu sabiduría de mujer a redimir este cuerpo crucificado, bájame de la cruz con el sacrificio de tu inocencia, solo tú puedes salvarme, solo tú puedes, Oh Sara despertad de tu sueño de muerte, Oh Dios, cualquier Dios, escuchad esta plegaria, haced que ella regrese a mí, mis lágrimas de sangre son testimonio que yo también necesito del perdón, yo también soy hijo de Dios, Oh Jesús Cristo mi odiado enemigo, interceder por mí, haced que Sara resucite , que Sara sea eternamente mía, te ofrezco mi alma rebelde, te ofrezco mi redención, he aquí mi maldad a cambio de su amor. A cambio de la mirada de sus ojos, iluminando este páramo, iluminando este desierto de mi cuerpo. Ella es la verdad y el verbo. Bendita sea entre todas las mujeres y bendito sea su vientre, mi virgen oscura, mi pequeño ángel de piedad,
¿Recuerdas Sara?, las noches en caminamos por las desiertas calles, de ciudades ya olvidadas, entre gente que hace millones es polvo, de cómo sentía tu tristeza refugiándose en mi pecho, de nuestros besos, de las mordidas en el cuello, del grito de dolor al poseerte la primera vez, cuando bebí por vez primera de tu inocencia de mujer. Recuerdas como se perdía tu pequeña mano blanca entre la oscuridad de mis garras y como tu risa eran diamantes cayendo en mi corazón , oh dulce niña, oh dulce amor, heme aquí de rodillas, un demonio condenado al destierro, clamando por tu regreso.
Aquí entre nieblas, en la oscuridad de mi corazón, entre la sangre estéril, he escuchado tu voz, tu débil voz quejándote, llamándome, llorando por los dos. Pero estoy tan débil, tan vencido, necesito de tu sangre, mi joven niña, mi hermosa Sara, ven a ofrecerme la inocencia de tu vientre, ven a darme vida de nuevo, yo el inmortal, Príncipe entre Príncipes, clamando por piedad, yo, el devorador de la noche, el que abre caminos, desamparado, llorando como un crío, muriendo sin honor, clamando por tus labios, ¡oh Sara!
Yo no soporto vivir sin ti, he sido vencido por lo que los humanos llaman amor, ahora comprendo que necesito de la desnudez tu espalda, besarla hasta recorrer el húmedo camino que me lleve a la gloria , que me lleve a la muerte sagrada de dos cuerpos retorciéndose ,cual serpientes, cual antiguo ritual ; necesito morder y desgarrar tu piel, necesito el desamparado abismo de tus muslos, abiertos a mi lujuria: es tu cuerpo el templo donde son perdonados mis pecados, donde la sangre derramada es purificada. ¡Dios, cualquier Dios!, escuchadme, a este príncipe en el exilio, a este demonio condenado a vivir sin ella, perdonadme, haz que regrese, que mi amada Sara regrese de entre los muertos, que su cuerpo deje de ser carroña, y vuelva a ser esa niña hermosa, de ojos tristes, de talle delgado, de senos pequeños, por favor, cualquier Dios, os suplico, tomadme a mí, pero a ella volved a darle vida, oh perdóname mis pecados; ángel de la oscuridad, necesito que juntos busquemos el consuelo de la muerte, ven amada mía y bebamos la sangre de nuestros cuerpos, déjame abrir con mi lengua la herida de tu vientre y beber de ella, el único alimento que me redime, la única sangre que me convierte en iluminado, oh dulce niña con tus manos haces que mi maldad se convierta en inocencia, solo tú has sabido ver más allá de mi crueldad, solo tu voz hace que el odio de siglos desaparezca, yo podría morir por tus manos y lo sabes, soy eternamente tuyo. Oh mi ángel de piedad, extraño tus colmillos hundiéndose en mi cuello, bebiendo mi sangre, alimentándome de ti, extraño cuando tus manos se posan en mi rostro y lo recorren lentamente, oh Sara, necesito la ternura que solamente en tus manos he podido encontrar, te necesito despojada de tu humanidad, convertida en mi princesa, para volver a ser lo que fuimos, la luz más bella, el ángel caído que los impíos separaron ven a mí, princesa de la oscuridad. ¡Oh Dios, cualquier Dios, escuchadnos y tenednos piedad, os suplicamos!
Jesús Marín
… amanece tan pronto y yo estoy tan solo y no me arrepiento de lo de ayer. Sí, las estrellas te iluminan y te sirven de guía, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar. Las distancias se hacen
cortas, pasan rápidas las horas y este cuarto no para de menguar. Y tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de este lugar…
El Duende. Bunbury
No sé cuando tiempo llevo aquí, en esta tumba, bajo toneladas de tierra, fue tanto el dolor de saberte perdida, ¡oh mi princesa de la noche, oh mi reina de la oscuridad!, que desesperado busqué el silencio de la tierra sagrada, único sitio donde los inmortales estamos a salvo, aquí no hay luz ni oscuridad, ni vencedores ni vencidos, solo paz, tregua para el desamparado, silencio para que el se ha cansado de clamar en el desierto.
No sé cuántos eones han pasado desde que busqué asilo en este cementerio, he cerrado los ojos pero mi corazón sigue sangrando por ti, ¡oh mi dueña!, ¡oh mi ángel de piedad!, venir a ser la luz de mis ojos, a ser la sangre que corre por mis venas, os suplico, volver a llenarme de ternura, dame la piedad de tus labios, lléname con la sangre de tu sangre; estas manos de demonio se marchitan sin la primavera de tus dedos. Vuelve a ser la niña que se queda dormida en mi pecho, vuelve a tomarme de la mano como en las noches en que mi sed de sangre la saciaba tu cuello. Ven a enseñarme que aún tengo salvación, yo, el maligno, yo, el maldecido desde el principio de los tiempos, el que fue desterrado y condenado a vagar eternamente, el ángel caído: detén este dolor, acaba con este odio, Sara, mi reina, ven con tu sabiduría de mujer a redimir este cuerpo crucificado, bájame de la cruz con el sacrificio de tu inocencia, solo tú puedes salvarme, solo tú puedes, Oh Sara despertad de tu sueño de muerte, Oh Dios, cualquier Dios, escuchad esta plegaria, haced que ella regrese a mí, mis lágrimas de sangre son testimonio que yo también necesito del perdón, yo también soy hijo de Dios, Oh Jesús Cristo mi odiado enemigo, interceder por mí, haced que Sara resucite , que Sara sea eternamente mía, te ofrezco mi alma rebelde, te ofrezco mi redención, he aquí mi maldad a cambio de su amor. A cambio de la mirada de sus ojos, iluminando este páramo, iluminando este desierto de mi cuerpo. Ella es la verdad y el verbo. Bendita sea entre todas las mujeres y bendito sea su vientre, mi virgen oscura, mi pequeño ángel de piedad,
¿Recuerdas Sara?, las noches en caminamos por las desiertas calles, de ciudades ya olvidadas, entre gente que hace millones es polvo, de cómo sentía tu tristeza refugiándose en mi pecho, de nuestros besos, de las mordidas en el cuello, del grito de dolor al poseerte la primera vez, cuando bebí por vez primera de tu inocencia de mujer. Recuerdas como se perdía tu pequeña mano blanca entre la oscuridad de mis garras y como tu risa eran diamantes cayendo en mi corazón , oh dulce niña, oh dulce amor, heme aquí de rodillas, un demonio condenado al destierro, clamando por tu regreso.
Aquí entre nieblas, en la oscuridad de mi corazón, entre la sangre estéril, he escuchado tu voz, tu débil voz quejándote, llamándome, llorando por los dos. Pero estoy tan débil, tan vencido, necesito de tu sangre, mi joven niña, mi hermosa Sara, ven a ofrecerme la inocencia de tu vientre, ven a darme vida de nuevo, yo el inmortal, Príncipe entre Príncipes, clamando por piedad, yo, el devorador de la noche, el que abre caminos, desamparado, llorando como un crío, muriendo sin honor, clamando por tus labios, ¡oh Sara!
Yo no soporto vivir sin ti, he sido vencido por lo que los humanos llaman amor, ahora comprendo que necesito de la desnudez tu espalda, besarla hasta recorrer el húmedo camino que me lleve a la gloria , que me lleve a la muerte sagrada de dos cuerpos retorciéndose ,cual serpientes, cual antiguo ritual ; necesito morder y desgarrar tu piel, necesito el desamparado abismo de tus muslos, abiertos a mi lujuria: es tu cuerpo el templo donde son perdonados mis pecados, donde la sangre derramada es purificada. ¡Dios, cualquier Dios!, escuchadme, a este príncipe en el exilio, a este demonio condenado a vivir sin ella, perdonadme, haz que regrese, que mi amada Sara regrese de entre los muertos, que su cuerpo deje de ser carroña, y vuelva a ser esa niña hermosa, de ojos tristes, de talle delgado, de senos pequeños, por favor, cualquier Dios, os suplico, tomadme a mí, pero a ella volved a darle vida, oh perdóname mis pecados; ángel de la oscuridad, necesito que juntos busquemos el consuelo de la muerte, ven amada mía y bebamos la sangre de nuestros cuerpos, déjame abrir con mi lengua la herida de tu vientre y beber de ella, el único alimento que me redime, la única sangre que me convierte en iluminado, oh dulce niña con tus manos haces que mi maldad se convierta en inocencia, solo tú has sabido ver más allá de mi crueldad, solo tu voz hace que el odio de siglos desaparezca, yo podría morir por tus manos y lo sabes, soy eternamente tuyo. Oh mi ángel de piedad, extraño tus colmillos hundiéndose en mi cuello, bebiendo mi sangre, alimentándome de ti, extraño cuando tus manos se posan en mi rostro y lo recorren lentamente, oh Sara, necesito la ternura que solamente en tus manos he podido encontrar, te necesito despojada de tu humanidad, convertida en mi princesa, para volver a ser lo que fuimos, la luz más bella, el ángel caído que los impíos separaron ven a mí, princesa de la oscuridad. ¡Oh Dios, cualquier Dios, escuchadnos y tenednos piedad, os suplicamos!
jueves 9 de abril de 2009
El retorno de Ulises
Para Sara, mi vientre y mi resurrección.
No hay dolor más dulce que la espera por el amante. Y no hay más dolor más atroz que ese breve instante en que se separan, con la incertidumbre del próximo encuentro. Sólo quien ha padecido la crueldad de la espera, el salir a dar pasos cortos y mirar en todas direcciones hasta que por fin la calle se compadece y aparece ella , caminado, con la tranquilidad de saberse ansiada y deseada, por tanto poderosa e invencible. Ella sabe por la angustia de nuestros ojos que una palabra suya nos hará caer de rodillas. Y todo el maléfico plan que habíamos urdido, de arrancarle las uñas de los pies una a una, de retorcerle los cabellos hasta hacerla llorar, en venganza por hacernos esperar los angustiosos minutos que nos padecieron eternidades en el infierno, se diluyen cuando ella, con la sabiduría aprendida desde la madre Eva, llega sonriente con esa boca que minutos después nos hará conocer a dios y sus ángeles, esa boquita por la cual mataríamos sin rechistar, nos dice: ¿llevas mucho tiempo esperando? Y en vez del ventarrón de reproches e insultos, en vez de los puños crispados y la espada desenvainada, tímidamente, cachorrilmente diremos: no, no amor, apenas unos segundos, y entonces ella, al vernos vencidos y sin piedad alguna, roza con sus labios nuestra mejilla y nos toma de la mano invitándonos a seguir su estela, a guiarnos hasta el precipicio, a ahorcarnos de la cuerda que ella misma podría colgar del techo y a la cual ,nosotros gustosos meteríamos la cabeza dentro de soga, mientras ella la jalaría despacito, haciéndonos creer que eso es amor.
Y una vez dentro, el mundo ha desaparecido. Allá afuera se quedó nuestra hombría y nuestro donaire, aquí somos esclavos de su vientre. Aquí somos lo que ella quiera que seamos. Y basta un leve vislumbre de su hombro para que el viejo lobo resurgía de nuestras extrañas y el aullido primitivo se despierta, miles de años de civilización son derrumbados ante su bendita desnudez , la sed por su carne ,el hambre por su espalda, se intensificada hasta hacernos caer rabiar , y ella gatunamente se retuerce en la cama, ronronea malignamente, se contorsiona para mostrarnos partes de su cuerpo que si bien imaginamos, nunca pensamos que fueran tan hirientemente mórbidas, tan demencialmente deseadas. Ella ya no es la misma, esa tímida muchachita de veintitantos años, de cuerpo delgado, se ha convertido en una inmensa flor exótica, y aun cuando hemos recorrido miles de veces sus acantilados y nos hemos perdido en sus precipicios, es una mujer diferente, fresca y desconocida, y venturosos de ser los primeros, penetramos en sus misterios y nos embriaga lo desconocido, contemplamos con éxtasis religioso el templo de su desnudez , ella ya no es una mujer, ya no pertenece a este mundo de mortales, se ha convertido por seno y vientre en Dios, se ha convertido en lo más sagrado de nuestra errante vida. Ella es el principio de la fe y la culminación de la piedad.
Y lo que es peor, aquella maldición va más de un vientre y de una piel, de unos ojos y una humedad vagina. Ella se sorprende que en vez de mordiscos y lengüetazos, que en vez de ultraje y sometimiento, la contemplemos con un fervor nunca antes sentido, la contemplemos con una veneración digna de una iglesia, y ocurre el milagro, el león domesticado por la oveja, la piedra por fin ha dado fruto; el hombre vencido por la calidez del sacrificio: se entrega sobre su pecho, se deja caer con sus siglos de odio y centurias de flagelaciones, lentamente deja caer las garras, lentamente se despoja de sus armas, y cae ante el milagro de su mujer. Abraza a ese vientre con la desesperación de querer retornar a el, madre y amante, de querer volver a tener paz y escuchar la dulce canción del útero, esa transparencia que nos protegía de todo, esa humedad que nos hacia salvos. Ella mujer al fin, madre al fin, nos arropa con sus brazos, forma con sus dedos guirnaldas de blancas rosas que curan nuestras heridas, esas que nos hacemos en las noches, en la tempestad de saberse siempre tan solos, de vivir tan tristes, y ella canta la vieja canción del mundo, la vieja canción que solamente saben las mujeres, y ahí estamos, nuevamente revividos, nuevamente perdonados, Ulises ha retornado a casa, al vientre de Penélope.
Extasiados escuchamos las canciones que su vientre canta, bebemos el secreto de su mannatila, recuperamos la inocencia perdida, la fe primigenia: el mundo se ha derrumbado, los muros ha sido derrumbado. Dios es u vientre de mujer, Dios es humedad y suave carne en la hendidura: las ciudades desaparecen, los niños crecen y mueren en segundos, los gritos de sirenas han sido sustituidos por una única y poderosa Circe, hechizados y convertidos en niños. Los cíclopes son susurros en la distancia.
Uno esta a salvo en el vientre de una mujer, dentro y fuera, uno lo busca desde entonces, es como un volver a Itaca, es como un retorno de la guerra. Afuera hace tanto frío y se esta tan solo. Ulises ha regresado, estamos a salvo, al menos por esta tarde, al menos por esta noche, al menos por este instante, mi amada Circe, la llamada Sara.Afuera, la nave se hunde. Y nada podemos hacer.
Para Sara, mi vientre y mi resurrección.
No hay dolor más dulce que la espera por el amante. Y no hay más dolor más atroz que ese breve instante en que se separan, con la incertidumbre del próximo encuentro. Sólo quien ha padecido la crueldad de la espera, el salir a dar pasos cortos y mirar en todas direcciones hasta que por fin la calle se compadece y aparece ella , caminado, con la tranquilidad de saberse ansiada y deseada, por tanto poderosa e invencible. Ella sabe por la angustia de nuestros ojos que una palabra suya nos hará caer de rodillas. Y todo el maléfico plan que habíamos urdido, de arrancarle las uñas de los pies una a una, de retorcerle los cabellos hasta hacerla llorar, en venganza por hacernos esperar los angustiosos minutos que nos padecieron eternidades en el infierno, se diluyen cuando ella, con la sabiduría aprendida desde la madre Eva, llega sonriente con esa boca que minutos después nos hará conocer a dios y sus ángeles, esa boquita por la cual mataríamos sin rechistar, nos dice: ¿llevas mucho tiempo esperando? Y en vez del ventarrón de reproches e insultos, en vez de los puños crispados y la espada desenvainada, tímidamente, cachorrilmente diremos: no, no amor, apenas unos segundos, y entonces ella, al vernos vencidos y sin piedad alguna, roza con sus labios nuestra mejilla y nos toma de la mano invitándonos a seguir su estela, a guiarnos hasta el precipicio, a ahorcarnos de la cuerda que ella misma podría colgar del techo y a la cual ,nosotros gustosos meteríamos la cabeza dentro de soga, mientras ella la jalaría despacito, haciéndonos creer que eso es amor.
Y una vez dentro, el mundo ha desaparecido. Allá afuera se quedó nuestra hombría y nuestro donaire, aquí somos esclavos de su vientre. Aquí somos lo que ella quiera que seamos. Y basta un leve vislumbre de su hombro para que el viejo lobo resurgía de nuestras extrañas y el aullido primitivo se despierta, miles de años de civilización son derrumbados ante su bendita desnudez , la sed por su carne ,el hambre por su espalda, se intensificada hasta hacernos caer rabiar , y ella gatunamente se retuerce en la cama, ronronea malignamente, se contorsiona para mostrarnos partes de su cuerpo que si bien imaginamos, nunca pensamos que fueran tan hirientemente mórbidas, tan demencialmente deseadas. Ella ya no es la misma, esa tímida muchachita de veintitantos años, de cuerpo delgado, se ha convertido en una inmensa flor exótica, y aun cuando hemos recorrido miles de veces sus acantilados y nos hemos perdido en sus precipicios, es una mujer diferente, fresca y desconocida, y venturosos de ser los primeros, penetramos en sus misterios y nos embriaga lo desconocido, contemplamos con éxtasis religioso el templo de su desnudez , ella ya no es una mujer, ya no pertenece a este mundo de mortales, se ha convertido por seno y vientre en Dios, se ha convertido en lo más sagrado de nuestra errante vida. Ella es el principio de la fe y la culminación de la piedad.
Y lo que es peor, aquella maldición va más de un vientre y de una piel, de unos ojos y una humedad vagina. Ella se sorprende que en vez de mordiscos y lengüetazos, que en vez de ultraje y sometimiento, la contemplemos con un fervor nunca antes sentido, la contemplemos con una veneración digna de una iglesia, y ocurre el milagro, el león domesticado por la oveja, la piedra por fin ha dado fruto; el hombre vencido por la calidez del sacrificio: se entrega sobre su pecho, se deja caer con sus siglos de odio y centurias de flagelaciones, lentamente deja caer las garras, lentamente se despoja de sus armas, y cae ante el milagro de su mujer. Abraza a ese vientre con la desesperación de querer retornar a el, madre y amante, de querer volver a tener paz y escuchar la dulce canción del útero, esa transparencia que nos protegía de todo, esa humedad que nos hacia salvos. Ella mujer al fin, madre al fin, nos arropa con sus brazos, forma con sus dedos guirnaldas de blancas rosas que curan nuestras heridas, esas que nos hacemos en las noches, en la tempestad de saberse siempre tan solos, de vivir tan tristes, y ella canta la vieja canción del mundo, la vieja canción que solamente saben las mujeres, y ahí estamos, nuevamente revividos, nuevamente perdonados, Ulises ha retornado a casa, al vientre de Penélope.
Extasiados escuchamos las canciones que su vientre canta, bebemos el secreto de su mannatila, recuperamos la inocencia perdida, la fe primigenia: el mundo se ha derrumbado, los muros ha sido derrumbado. Dios es u vientre de mujer, Dios es humedad y suave carne en la hendidura: las ciudades desaparecen, los niños crecen y mueren en segundos, los gritos de sirenas han sido sustituidos por una única y poderosa Circe, hechizados y convertidos en niños. Los cíclopes son susurros en la distancia.
Uno esta a salvo en el vientre de una mujer, dentro y fuera, uno lo busca desde entonces, es como un volver a Itaca, es como un retorno de la guerra. Afuera hace tanto frío y se esta tan solo. Ulises ha regresado, estamos a salvo, al menos por esta tarde, al menos por esta noche, al menos por este instante, mi amada Circe, la llamada Sara.Afuera, la nave se hunde. Y nada podemos hacer.
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